Upanishads ( y VIII, conclusión)

Bueno, habrá que concluir esta saga de Upanishad y volver al siglo XX😉 . Queda mucho texto por investigar, ideas por aclarar entre Atman y el Ego, y sus interacciones con el resto de Egos, un poco penita me da dejarlo a medias, espero abordarlo más adelante, a la siguiente vuelta de tuerca.

  Quedamos en que, en un momento dado, leyendo estos textos, experimenté una leve caricia atmánica, siempre a nivel subjetivo, por supuesto. Quedaba por resolver (entre otros) la cuestión de la objetivación, medirlo y pesarlo, controlarlo, en suma. Y, por supuesto, también manejarlo e integrarlo en la realidad psicosocial.

En el capítulo anterior, dejé a medias la cuestión de cómo objetivar las energías atmánicas, cómo medirlas objetivamente. Instrumentos de medida, que yo sepa, no hay. Lo que suele ocurrir es que la percepción subjetiva de la manifestación atmánica tiene lugar en el contexto de un ritual objetivo, como pueda ser la lectura de un texto sagrado, un ayuno, un discurso de algún Gurú, un lugar sagrado, o la práctica de ejercicios diversos de meditación.

Lo auténticamente objetivo y científico son las declaraciones de personas que experimentan, subjetivamente, el contacto con estas energías, en los contextos rituales citados. Lo cual podría llevarnos a inferir que, en principio, la experiencia subjetiva es similar, y que se apoya en un mismo principio atmánico. Digo “en principio” porque, a la larga, la evolución subjetivo-objetiva de los interesados manifiesta realidades bien diferentes, y pareciera que sobre la base de un mismo ritual lo que se manifiestan son realidades incluso opuestas. Al menos no es fácil de definir la ecuación que relacione tales experiencias subjetivas.

En ese punto nos quedamos, quería completarlo con unas citas, para terminar, ahora si que sí, de verdad :) 

En el Katha Upanishad tenemos dos indicaciones, un tanto contradictorias sobre los “mecanismos” de transmisión de la energía atmánica:

Ese Ser no puede ser alcanzado leyendo los Vedas, ni tampoco ser comprendido o aprendido. Sólo aquél a quien el Ser perfecto escoge puede alcanzar su grandeza, pues el Ser ha escogido el cuerpo de ese hombre como el suyo propio.” (Katha Upanishad, 1.2.23)

Según esto no habría ritual válido para manifestar la energía, ni lecturas ni maestros válidos, se trataría de una decisión aleatoria del Ser, que se manifiesta en la criatura por propio capricho. 
Aquello que muchos ni siquiera pueden oír, que muchos, cuando lo oyen, no lo comprenden, admirable es el hombre, si hay alguno, que puede darlo a conocer, y admirable el que lo comprende cuando un verdadero maestro se lo muestra.”(Katha Upanishad 1.2.7)

Aquí, sin embargo, deja la puerta abierta a que pueda haber personas capaces de transmitir la energía atmánica, si bien marcando la idea de que no siempre que se enseña, o se intenta enseñar, se comprende. Oseasé, que la “enseñanza”, en cuestiones védicas, es también un ritual que pretende manifestar la energía atmánica, que puede resultar o no. La idea de un maestro, de alguien que “enseña” a otro, sugiere la idea de la transmisión, de que la energía fluye del maestro al alumno. Pero parece que entra en contradicción con el párrafo previo, según la cual, el Ser se manifiesta directamente sin necesidad de intermediarios.

Cuando esa verdad es dada a conocer por un hombre inferior, no es fácil de ser comprendida. A menos que sea revelada por un ser perfecto, no hay forma de acceder a ella, pues es inconcebiblemente más pequeña que lo pequeño.”(Katha Upanishad 1.2.8)

“Esta no es esta una idea alcanzable por razonamiento, amigo;  sólo enseñada por otro es fácil conocerla. Tú lo has logrado por ser firme en la verdad.  Que siempre haya indagadores como tú, Nachiketas. (Katha Upanishad 1.2.9)

Aquí de nuevo tenemos la misma idea: el “hombre inferior” cuando habla acerca de Atman genera confusión. Es de suponer que se refiere a la energía, o sea, que a pesar de repetir los versos védicos no hay transmisión de energía, la enseñanza se queda en ritual vacío, únicamente queda como mucho, la comprensión intelectual. Una comprensión intelectual que se refiere, como siempre, a un sistema metafórico. Aún así, cabe notar que no todo estaría en el transmisor de energía pues, tal y como se afirma en el párrafo previo, la transmisión no siempre es efectiva. Sería necesario pues el capricho Brahamanico señalado más arriba o quizá la predisposición o el trabajo interior: “Tú lo has logrado por ser firme en la verdad.  Que siempre haya indagadores como tú”.  
La transmisión horizontal de la energía no aparece contemplada en el Upanishad. Al menos no lo he visto reflejado. Siempre viene referida a un ritual jerárquico donde un superior transfiere la energía (y/o el sistema conceptual) al inferior. Entonces, a ver quién es el majo que decide quién va a ser el superior. El inferior, honestamente, no podría decidir, a causa de su ignorancia. Pero tampoco podría decidir, por el mismo criterio, Quién sea el encargado de designar al “superior”. La relación jerárquica se mueve en un terreno un poco resbaladizo. 

  Finalmente, lo que va a primar es el “Poder Político”, siempre de corte Mayávico, proyectado sobre las instituciones religiosas. Y Maya, como venimos comentando, trabaja en clave metafórica, por lo que, sin deshecharlas del todo (las congregaciones, escuelas e instituciones religiosas) no debieran ser abrazadas en su sentido literal.

  Pero la interacción horizontal ha de estar presente necesariamente entre personas que no se reconocen, o no se pretenden, a sí mismas, como ”maestros”. Al menos, como mínimo, tendremos una interacción conceptual. 

Qué haya algún tipo de interacción energética al margen de la autoridad ritual del “maestro” podría cuestionarse pero, en principio, no hay motivos para deshecharla.

Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.” (Mateo, 18:20)

El intercambio energético entre investigadores, la investigación conjunta, sería de diferente naturaleza que entre los más puramente profanos, pero también aporta una cualidad diferente a la ritual jerarquica.

Bueno, como decía al principio, lo dejamos así. Volvemos a finales del S. XX…

Publicado en educación, filosofia, gnostico, jnana, religion, yoga | Etiquetado , | Deja un comentario

Upanishads ( VII, Resumiendo)

Atman y Yo
La continuidad del Yo
Frontera o continuidad entre Atman y Yo
Continuidad de conceptos Mayavicos
Atman como sujeto-permanente-fijo
Interior o  Exterior del Yo
Posmortem atmánico
Placer y Deseo de Placer
Placer Informacional
Placer atmánico
Condiciones de manifestación
Consideraciones objetivables

 

A ver si doy un repaso a estos conceptos atmánicos que distan de estar claros.

¿
Atman?

Comienzo por repreguntarme, al estilo platónico😉  si Atman es algo o no es nada. Me reafirmaré en que Atman es Algo, o al menos, doy a Algo el nombre de Atman.

Ahora a ver cómo lo definimos o clasificamos.

Habíamos comenzado diciendo que es Aquél que ve pero no puede ser visto. Que percibe pero no puede ser percibido. Que piensa pero no puede ser pensado.

Atman y Yo

Esto me lleva a a la idea de “Yo” y a preguntarme, entonces, si “Yo Soy Atman”, si Atman y yo son sinónimos. Entendiendo que Yo Soy algo distinto de las cosas que veo, que percibo, distinto de “mi” cuerpo, distinto de cada una de las células de mi cuerpo, distinto  de las cosas que pienso…

“Yo soy el que soy“, (Exodo 3:14) sin más, Sujeto por excelencia que se conjuga a sí mismo sin Objeto.

Pero no está tan claro. Atman no es objeto de percepción sensorial, ni de pensamiento. Pero parece ser “objeto” de Conocimiento, de Adquisición, de Revelación…

La continuidad del Yo

De modo que Yo soy Yo, antes de recibir la iluminación atmánica. Yo es Yo en el momento de la iluminación. Y soy yo cuando pierdo el rayo de luz atmánico y me quedo con un borroso recuerdo.

¿O quizá debería decir que Yo ya no soy Yo en cada uno de los momentos cambiantes?

No, demasiado engorroso de conjugar lingüísticamente. Me quedo con el modelo de que Yo sigo siendo Yo: Yo antes de la iluminación, Yo durante la iluminación, Yo después. De la misma forma que yo sigo siendo yo si me fumo unos chirris, o cuando me duermo y sueño soy yo el que sueña. Yo era yo con 5 años, con 20, 50, 100… a pesar de todos los cambios… diré que soy/era yo. Y todos nos entendemos. Pero, ¿Cuál es el elemento objetivo de continuidad?

De momento lo dejaremos así, a nivel intuitivo y práctico.

Frontera o Continuidad entre Atman y Yo

Volviendo a la cuestión, varios párrafos más arriba, acerca de si Yo Soy Atman, habría que replantearla en cada una de nuestras situaciones vitales. Mientras yo permanezca iluminado por la energía atmánica, puedo utilizar con cierta propiedad la expresión “Yo Soy Atman”. Pero, perdido el contacto con la citada energía,  bien sea en fase previa a la iluminación, bien sea en fase posterior, la susodicha conjugación lingüística se vuelve más cuestionable.

Otra dificultad añadida para nuestro sistema de “conjugaciones lingüísticas adecuadamente formadas” es que la energía atmánica no es un elemento binario, uno/cero, verdadero/falso, presente/ausente, sino que es un escalar, cuestión de grado, energía con diferentes niveles de intensidad y frecuencia. De modo que, cuanto mayor sea la intensidad, la frecuencia, y,  en suma, el valor numérico (matemático, por cierto) con el que queramos vestir a la energía atmánica manifestada en la conciencia, cuanto mayor sea, más apropiada será la cuestionada expresión “Yo Soy Atman”. Pongamos, por ejemplo,  un gradiente de manifestación que vaya del 0% al 100% (je je, me estoy cargando toda la poesía del vedanta, pero que le vamos a hacer, cada loco con su tema) . A partir del 80%, más o menos, sería políticamente correcta la expresión.

Continuidad de conceptos Mayavicos

Esto ocurre igualmente en el mundo Mayávico de los conceptos. ¿Cuando decimos que un color es blanco, negro o gris? Pues en una escala de 0 a 100 de luminosidad, en términos estrictos el negro corresponde al 0 y el blanco al 100. Pero sigue siendo políticamente correcto  llamar negro a la gama de grises de 1 a 10%, o a 15%. Y llamar blanco a los del 90%  u 85%. Lo mismo para cada par de conceptos opuestos.

Atman como sujeto-permanente-fijo

De otra parte, la energía atmánica, una vez saboreada, nos hace ver que, en realidad, siempre ha estado iluminándonos, sólo que de un modo más sutil, a nivel subconsciente. Y, pareciera, que a lo largo de todas las experiencias vitales, de los profundos cambios del Yo, pareciera, digo, que lo único que permanece fijo es, precisamente, Atman. Atman, irradiando su energía atmánica sobre el cambiante ego.

Tal configuración de que Atman sea nuestro elemento fijo, o sea: eterno, puede llevar igualmente a identificarnos con él y formular la expresión de “yo soy Atman”, puesto que Atman es lo único que permanece fijo.

Pero, no sé, no me suena muy correcto. Casi prefiero el planteamiento anterior.

Interior o  Exterior del Yo

Seguir leyendo

Publicado en filosofia, gnostico, jnana, religion, yoga | Etiquetado , | Deja un comentario

Upanishads (VI, deseo sensorial y deseo atmanico)

Pon tu corazón, tus anhelos en el ser inmutable ya que la riqueza se disipa con las cosas transitorias

haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

Brahama: permanencia cambiante, o movimiento inmóvil
La ilusión fenoménica como generadora de conceptos Mayávicos
Maya, cantera de parábolas
Unidad Quieta o Diversidad Móvil
El mapa no es el territorio
La renuncia al Placer o el Placer de la renuncia
Atman, ¿conduciendo Rolls Royce y participando en orgias?
El Placer provoca el Deseo de volver al Placer
El Placer sostenible
Sacrificando el Placer inmediato en aras de un mayor y mejor Placer en el futuro
Yo-inferior versus Yo-superior
El YO superior, entre la naturaleza atmánica y el satanismo
Otras traducciones


No había terminado con el Katha, pero, en fin, es un poco complicadillo, hoy me meto con el Isha, o Iso, no estoy muy seguro a cual traducción seguir.

Se me ha vuelto a publicar el post solo, encima en versión anterior y pérdida la última😦 . En fin ya lo iré repasando sobre la marcha.

Isopanishad, o Isha Upanishad

“¿No cambian continuamente  todas las cosas del mundo? Renuncia pues a ellas, discípulo de la verdad, ya que son sombras vanas. Pon tu corazón, tus anhelos en el ser inmutable ya que la riqueza se disipa con las cosas transitorias.”

“La vida de un hombre es demasiado corta para que pueda realizar los anhelos que su corazón ansía; renuncia pues, a toda aspiración terrena ya que de todos modos te vas a ver defraudado.”



Este planteamiento me gustó, me atrapó, aparte de que coincidía con lo que ya venía yo rumiando de meses atrás. Coincidía igualmente con el planteamiento evangélico:

Haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
Mateo 6:19-21

6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;

6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

6:21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” 

   De modo que, casi, lo guardé como una regla de oro.

##

“Aquellos que, llevados de sus deseos insensatos, matan el destello del Alma Universal que en ellos alienta, viven en un mundo de tinieblas y en análogos mundos tenebrosos revivirán sin cesar una vez muertos”

Brahama: permanencia cambiante, o movimiento inmóvil

Pero, “el cambio” es parte integrante  del “Todo”. Brahama es tambien cambio perpetuo.

Como más adelante señala el upanishad:

“El Alma universal es inmutable, a pesar de que se mueve por todo lo creado con rapidez vertiginosa”

Y tambien:

“Esa Alma universal se mueve permaneciendo inmóvil. Está lejos permaneciendo cerca. Es la médula de todo lo que existe, siendo a la vez su exterior corteza.”

Entonces, a ver cómo es eso de meditar sobre lo inmutable para aproximarnos a un Brahama que es mutación y cambio continuo. Como se come eso de que algo “se mueve permaneciendo inmóvil”, pero que al tiempo resulta tan real como la vida misma.

La ilusión fenoménica como generadora de conceptos Mayávicos

De nuevo echaremos mano  del modelo-Maya. Maya, nuestra maestra ilusión fenoménica, como generadora de nuestro psiquismo pensante, generadora de los conceptos a través de nuestra interacción con la realidad fenoménica.

Y entonces, Maya genera nuestro concepto Mayávico del Cambio  y la Permanencia, de la quietud y el movimiento. Una vez aprehendidos dichos conceptos tomamos la quietud, la permanencia y la Inmortalidad como metáfora para expresar la naturaleza atmánica.

Pero después resulta que la susodicha naturaleza no es exactamente permanente, o fija, sino su peculiar mezcla de quietud y de cambio.

De modo que lo que tenemos es:

– un concepto de “cambio” Mayávico

– un concepto de “permanencia” Mayávico

– un concepto de la cualidad Brahamanico-Atmánica que sobrepasa la comprensión humana, y trasciende al sistema conceptual Mayávico.

Entonces, para apelar a las realidades trascendentes usamos la extrapolación metafórica: Atman se corresponde con el concepto Mayávico de permanencia, Inmortalidad e incorruptibilidad… Pero sólo a nivel metafórico, no porque participe de la misma naturaleza. Pues como se señala más adelante de trata de una permanencia móvil.

Pero, notar que en algunas escuelas el planteamiento es inverso: lo que se identifica inicialmente con brahama es el cambio y el movimiento continuo un cambio que, sin embargo… es permanenete, o debe basarse en un centro fijo.

Maya, cantera de parábolas

Se dice que Jesucristo enseñaba con parábolas.  Pero Maya en sí misma es una cantera de parábolas destinadas a sinergizar con el principio atmánico, estimulándolo. Pero, cuidado  no se confunda el elemento base de la metáfora con aquello que se se pretende emular. No se confunda el concepto Mayávico de inmovilidad con la Real Naturaleza Brahamanica.

Unidad Permanente o Diversidad Móvil

Un método similar observamos con otros conceptos: La Unidad y la Diversidad, por ejemplo, cuando se afirma que Brahama es Uno, se compara con el concepto Mayávico de Unidad. Pero para después afirmar que en Realidad se trata de una Unidad de infinita Diversidad. Existe una clara correlación entre los conceptos de Unidad y Permanencia por un lado y los de Diversidad y Movimiento por otro. “Dos no se mueven si uno no quiere” (es decir, que el movimiento es el de un cuerpo respecto a otro. Si “todo es uno” ¿respecto a qué podría moverse? )

También con el Placer y Dolor que comentábamos en el capítulo anterior, donde el placer Mayávico se extrapola hacia el atmánico. Aunque aquí no vemos que el dolor se integre necesariamente en la naturaleza atmánica. El Placer se correlaciona con la Unidad a través del Amor, de la Atracción o del Deseo. El Dolor con la Diversidad a través del Odio, la Repulsión o Antideseo. Por el Amor el Amante se hace Uno con el objeto amado. Por el Odio se separan.

El mapa no es el territorio

Algo de todo esto desarrollé en el capítulo “el mapa no es el territorio”, donde planteaba el modelo Maya como un mapa o plano de lo Real. Ilusorio sí, en cuanto que no es realmente lo Real. Pero no desdeñable, en cuanto que deviene un mapa simbólico de lo Real.
La renuncia al Placer o el Placer de la renuncia

La traducción de Pablo Guirao me parecía en principio suficientemente clara y adecuada. Pero consultando la de Osho® me entran dudas, de nuevo parece que están traduciendo textos distintos😀 . (Digo que es de Osho porque está descargado de la página citada, aunque no sé si usará una traducción propia o de terceros.)

Dice así ( La negrilla es mía, para señalar los puntos de contacto con la traducción anterior):

“Todas  las  cosas  de  este  mundo,   orgánicas  e  inorgánicas, están llenas  de  Dios. Disfrútalas  renunciando  a  ellas. Mantente  desapegado;   no desees  las  riquezas  de  los  demás porque  para  una  persona  como tú, que  desea  vivir cien años inmerso en las  actividades  del  mundo mientras  cree  ser “el  que  las  hace”, no hay  más  camino que  éste: el  camino del  vivir sin ser manchado por tus acciones.”

“Los  asuras, los  demonios, son aquellos  que  se  hallan  envueltos en la  oscuridad del  conocimiento de  sí  mismos. Los  que  matan al  Yo se dirigen tras la muerte al mundo de los asuras. Ese  elemento  espiritual  supremo, -el  atman- es  inalterable  por naturaleza  y   más  rápido que  la  mente. “
“Los  sentidos  no pueden alcanzarle, porque  les  precede  a  todos. En su quietud, sobrepasa  todo lo que  tiene  movimiento. Solamente  en su presencia,   gobierna el aire todas las actividades de los seres vivientes. El  elemento espiritual  supremo   es  móvil  pero también inmóvil. Está  lejano y  también cercano. Se oculta en todo y también se encuentra en el exterior de todo.” 

Una importante cuestión a señalar es cuando dice que “Disfrútalas [las cosas del mundo]  renunciando  a  ellas. Mantente  desapegado”. Un matiz, el de disfrutar, que no aparece en la versión de Guirao, que utiliza la expresión “Renunciar a ellas” sin más. La renuncia, el desapego, no estaría reñido con el disfrute de “las cosas del mundo”. Digamos que se trataría de establecer una peculiar conexión vibratoria con el mundo fenoménico, difícil de describir, y que no excluya cierto grado de “placer atmánico” por la vida. Pero, al mismo tiempo, manteniéndose desapegado del campo gravitatorio terrestre.

Cómo pueda distinguirse el placer atmánico del placer terrestre no es cuestión fácil, sobre todo dentro de coordenadas objetivas. Tema de investigación para otro capítulo, espero.

Atman, ¿conduciendo Rolls Royce y promoviendo orgias?

Hablando de Osho®, según parece disfrutaba, por ejemplo, de una colección de, 90 y pico Rolls Royce de uso personal así como de una actitud hacia el sexo un tanto “promiscua”(supuestamente basada en el Tantra yoga). Y estamos hablando de un devoto admirador declarado del Isha Upanishad.

Los designios de Brahama son inescrutables😉 , quien sabe, quizá semejante modus vivandi sea compatible con el espíritu de la Upanishad, a mi la verdad me da un poco de Yuyu.

Es cierto que habíamos asumido que no se trataba de cerrar la puerta a la experiencia sensorial, y que la experiencia sensorial va cargada de cierto placer/dolor Mayávico. Habíamos asumido, igualmente, que durante el transcurso de la experiencia sensorial, el Placer atmánico relacionado podría superponerse al placer Mayávico. Entonces nos quedaría por elucidar si, realmente, cualquier tipo de experiencia sensorial puede ser compatible con una adecuada orientación atmánica. O si, por el contrario, la expansión de la energía atmánica lleva implícitos unos modelos caracteristicos de conducta mayávica. En principio parece que no, y diríase, que los planteamientos de Osho no son los más apropiados. Pero, mejor, no nos dejemos llevar por prejuicios facilongos; a ver si podemos ir penetrando en el meollo del asunto. Pensemos de momento que, en relación con lo que nos ocupa, la diferencia entre conducir varios Rolls Royce, o conducir uno solo, o un viejo 600 o una electrobici, es una cuestión de grado. Igualmente, de practicar sexo en grupo, en pareja, en solitario, o simplemente”mirar con malos deseos” (Mateo 5:27)…  simple cuestión de grado.

El Placer provoca el Deseo de volver al Placer

Seguir leyendo

Publicado en antropologia, educación, filosofia, gnostico, jnana, lenguaje, psicologia, religion, yoga | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Upanishads  (V, placer sensorial y placer atmánico)

placersens

El “bien” y el placer. Placer sensorial y placer atmánico. Tipología del placer sensorial. El pensamiento como objeto de placer. Superposición del placer sensorial y placer atmánico. Trasmutación del sistema sensorial y desplazamiento del “centro”. Ataduras y resistencias al cambio de clave vibratoria.

 

Katha Upanishad III

“El bien es una cosa, el placer otra; estas dos, teniendo fines distintos, encadenan al hombre. El hombre debe permanecer en el bien, pues el que escoge el placer, malogra su destino.” (Katha Upanishad, 2º Valli)

El primer planteamiento de Yama respecto al camino de liberación no resulta muy evidente. Contrapone lo bueno a lo placentero, lo cual podría asumirse que sea así en determinados contextos pero, en general, el Bien, por definición, debería ser algo placentero en sí mismo. Otra cosa es que distingamos los placeres “buenos” de otros que no lo sean tanto. ¿porqué sino iba alguien a mostrar interés por el camino del Bien? Si el bien es lo contrario del placer… ¿se identifica entonces con el dolor?

Echando mano de la traducción de Guirao no solucionamos mucho: traduce “lo justo” en lugar de “el bien” y “lo agradable” en lugar de “el placer”; más o menos lo mismo.

Habrá que mirarlo con más detenimiento.

El propio Upanishad se contradice más adelante cuando dice:

“Cuando aquél [el Ser Supremo] está en perfecta unión con el cuerpo, los sentidos y la mente, los sabios llaman a ese estado la dicha Suprema.” (katha upanishad, 3ºValli)

Dicha-placer, placer-dicha, si no son sinónimos se parecen mucho.

(Aquí la traducción alternativa no resulta muy inteligible, dice: “”Atman, sentido e impulsaciones reunidos han recibido de los sabios el nombre de sentir”)

Y también:
“alcanzando de este modo el Ser sutil, [el sabio] se llena de gozo, pues ha hallado la causa de todo regocijo”.

Placer-gozo-regocijo … De nuevo tenemos un grupo de sinónimos.

(“El mortal se alegra y obtiene el objeto en que encuentra su regocijo”, según la segunda traducción”, má o meno, parecido)

El problema se complica aún más cuando luego dice:

“ese sabio ciertamente está más allá del gozo y el dolor.” (o: “el sabio, gracias a la práctica de la unión suprema, morando en Dios(!) abandona la alegría y la pena”)

O sea: primero se dice que el placer,  es incompatible con Brahama, o con el camino liberador. Luego dice que la unión con Brahama es  superplacentera. Y, finalmente, que el interesado está “más allá del gozo y el dolor”.

Entonces, o bien el autor del Upanishad no sabía lo que andaba diciendo, o es que los traductores no se esmeran mucho o, quizá, y en cualquier caso, tengamos que hacer un esfuerzo por distinguir los diferentes tipos y matices de placer.

Seguir leyendo

Publicado en filosofia, gnostico, jnana, psicologia, religion, yoga | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Upanishads (IV, reencarnación, Inmortalidad y liberación)

 Concepto de Inmortalidad. Inmortalidad por Unión con Brahama. Inmortalidad por reencarnación. El Hilo de la Continuidad. Estados posmortem según Heindel. La Idea de la propia Identidad. Continuidad en el posmortem. Discontinuidad por Nacimiento. Los dos tipos de Inmortalidad. 

Katha Upanishad II

Continuando con las explicaciones que Yama, la muerte, da a Nachiketas sobre el destino posmortem podríamos aventurar varias lecturas.

Pero lo que sí parece desprenderse del discurso es la opción de un camino de liberación y/o unión con Brahama. Quien lo recorre alcanzando la Unión con Brahama alcanza la Inmortalidad.

Pero ¿y quien no lo recorre?

En cualquier caso tenemos un proceso de transformación (o dos, más concretamente) :

– transformación asociada a la muerte y pérdida del cuerpo, y

– transformación asociada al proceso de “liberación” y unión con Brahama.

La primera se entiende como un proceso relativamente brusco. A su vez tendríamos dos opciones: la Muerte ordinaria y la Muerte de la persona liberada.

La segunda, la liberación, se entiende normalmente como un proceso gradual. Un camino, una “línea algebraica”😉 , que lleva desde el estado de conciencia ordinario hasta el liberado. No queda muy claro si la liberación se produciría en un día “D”, a una hora “H”, tras saltar el último escalón cuántico que nos separa de la Unión con Brahama. Pero, en fin, a efectos prácticos supongamos que sea así.

Tampoco queda muy claro el momento en el cual se iniciaría el camino de liberación. Ya que, como decía, parece tratarse de un camino lineal,( o espiral quizá). Y parece que podríamos poner en fila a todos los seres humanos, asignando a cada cual un grado de cercanía con Brahama, desde los más avanzados a los menos.

Otra cosa son los criterios para valorar la citada cercanía, un tanto subjetivos quizá. Pero al menos suponemos que la distancia relativa de cada cual hasta la meta final existe.

Otra dificultad conceptual añadida consiste en la posibilidad de recaídas, de retrocesos en el camino, de alejamiento de Brahama.

Vamos a ver, si tuviésemos un instrumento de medida capaz de valorar la cercanía del individuo en relación con Brahama, y si la medición es exacta, el valor de medición ya debería reflejar la tendencia a la recaída. De hecho, el concepto de recaída no tiene mucho sentido, ya que quien “recae” es porque, en realidad, no se encontraba tan cerca de la meta como pudiera parecer. O sea, que el concepto de recaída sólo es aplicable en un contexto en el cual tenemos una medición aparente frente a otra exacta.

Bueno, también sería aplicable si consideramos el elemento azar, pero, en tal caso, no sería posible una medición. Sería casi como medir la fortuna asociada a un billete de lotería.

Quedamos, pues que las supuestas recaídas no son tales, sino que de lo que se trata es de falsas apariencias de progreso.

Lo que sí repite la Upanishad es que habría un punto de no-retorno, esto es, uno alcanza la Unión con Brahama, y con ello la Inmortalidad, y no puede ya hacerse mortal de nuevo. Pero algo no queda muy claro y es lo que ocurre cuando el pobre mortal, nunca mejor dicho🙂 muere antes de alcanzar la liberación. O sea: muere antes de alcanzarla Inmortalidad.

La Inmortalidad, por otra parte, es el concepto central alrededor del cual gira el Katha-Upanishad. Inmortal, literalmente, sería la persona que no muere, o sea: que no pierde su cuerpo físico. Pero, metafóricamente, hablando, extrapolamos, la Inmortalidad del cuerpo sobre otro elemento de tipo psíquico, o, al menos, no-corporal. Pero, cuál sea ese otro elemento, o como describirlo o formularlo matemáticamente no es tarea fácil.

Lo primero, tendríamos que definir si, aparte del cuerpo, hay algún otro elemento permanente en nuestro viaje de la cuna a la tumba. Y, ciertamente, en nuestro psiquismo hay algo permanente, que es precisamente la  idea de identidad, y/o de permanencia. Una idea que está íntimamente asociada al tiempo y a la memoria. Salvo casos muy puntuales todos tenemos esa idea, intuición o instinto, de “ser el mismo” a pesar de todos los cambios. Pero, pensemos, que a causa de fallos neurológicos, de nuestro cerebro material, nuestra idea de identidad puede desintegrase. Una pérdida de memoria, pongamos por caso.

La idea de reencarnación, y sus estados posmortem asociados asume la continuidad de esta idea de identidad incluso después de perder el cuerpo. Si echamos un vistazo a los relatos posmortem de Max Heindel, por ejemplo, vemos que nos describe cómo el recién fallecido continua hablando consigo mismo, preguntándose qué le está pasando, si será un sueño, etc. Más tarde, siempre según Max Heindel, el fallecido va pasando a otros planos, no recuerdo bien, cito de memoria, pero siempre manteniendo la idea de identidad, la creencia de ser el mismo que nació y creció y murió.

Seguir leyendo

Publicado en filosofia, gnostico, jnana, religion, yoga | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Upanishads (III, Misterios de la vida y la Muerte)

Vamos allá con el segundo Upanishad.

Katha upanishad

Nakiketas era el hijo de un brahaman quien, deseoso de obtener beneficios espirituales ofrece sacrificio a Brahma.

Entre los presentes a sacrificar se encuentra su propio hijo Nakiketas.

Esto da que pensar a Nakiketas: primero lo absurdo de los sacrificios como medio de ganar los favores de Brahama.

”Malditos seguramente son los mundos a donde va un hombre que ofrece en sacrificio vacas que han bebido agua, comido heno, dado su leche y son estériles.”



Segundo: lo absurdo de la vida humana: vivir para ver dos telediarios y morir. Así una generación tras otra.

“Voy a la muerte como cabeza de muchos que todavía tienen que morir y con muchos que ahora están muriendo. ¿Cuál será la obra de Yama (el soberano de los fallecidos) que hoy tiene que hacer conmigo?

”Miro al pasado y observo lo que ocurrió a los que vinieron, miro al futuro y observo lo que ocurrirá a los que tienen que venir. El hombre mortal madura como el maíz y, como el maíz, brota de nuevo.” 

(Por cierto, ¿El maiz no es originario de América?)



La Vida-Maya es, ante todo, una escuela. Nuestras experiencias vitales van modelando nuestra conciencia, nuestras inquietudes, nuestros anhelos.

La perspectiva de una Vida que no tiene otro desenlace que la Muerte nos da que pensar, acerca del “¿para qué vivimos?” Y, “¿que pasa después de la muerte?”

La cercanía de la muerte, propia o de seres queridos, nos pone en contacto con el misterium tremendum de la humana existencia, estimulando nuestro instinto de búsqueda del oculto significado de la vida.

Nakiketas se dirige a Yama, la muerte personificada, a fin de investigar el asunto.

Seguir leyendo

Publicado en filosofia, gnostico, jnana, religion, yoga | Etiquetado , , , | Deja un comentario

  Upanishads (II, Energía atmánica)

El que busca encuentra ,😁😀

Y tras revolver entre mis libros la encontré: La versión de la Upanishad que, en su día, me inspiró.

Se trata de una edición mexicana, traducida y compilada por Pedro Guirao.

La verdad es que no se parece mucho a otras versiones que he mirado. Viene un tanto resumida, y cambiado el orden de las historias. Quizá sea de agradecer, no sé.

Creo que me toca pasar al comentario y crítica.

Brihadaranyaka Upanishad 

“En verdad, la esposa no es cara al esposo por el amor que ella hace sentir sino por el amor al Atman que en ella reside”

La otra versión dice:

Ciertamente una esposa no es amada por su marido, sólo cuando se ama al Ser la esposa es verdaderamente amada.”


A
continuación se repite la misma estructura para el esposo, los hijos, las riquezas.... 

En estos textos vemos que el concepto de Atman no se refiere a un punto que, literalmente, se encuentre en el interior, ni que debamos cerrar los ojos y taparnos los oídos para sintonizarlo. Se deriva más bien que cada objeto de percepción tiene su Atman asociado. Lo importante, pues, sería “ver” este Atman en cada evento perceptivo. Tiene su importancia el detalle, ya que no nos invita a retraernos del mundo fenoménico, sino, más bien a, a una transmutación del evento perceptivo, o de su centro de gravedad, como si un nuevo Sol, con una nueva luz iluminase el universo fenoménico. Pero sin dejar de entender que una rosa es una rosa, una estrella una estrella, un paseo un paseo, una ecuación diferencial una ecuación diferencial…

De la misma forma que hablamos de una transmutación de los eventos perceptivos, podriamos hablar de una transmutación del deseo, de las fuerzas astrales. El amor al evento fenoménico se transmuta en amor al Atman que reside en el corazón de cada evento.

en verdad lo que importa es ver el Atman, oir el Atman, meditar acerca del Atman…es lo que nos hace conocer todas las cosas

También podriamos decir: permanecer en el Atman, mientras se ve y se oye… o elevar la visión, el oído, etc. al nivel vibratorio atmanico.

“Brahma abandona a Aquel que se figura que el Atman esta en algun lugar distinto del mismo Atman
después de la muerte no hay conciencia individual: he aquí la verdad.

Entonces replicó maitreyi:

– lo que dices me desconsuela ¿es que no tenemos conciencia después de morir?

Respondió Yagnavalka:

– En verdad no digo nada que pueda desalentarse ni desc0ncertarte. El Atman no se pierde ni se destruye pues es imperecedero.

Hay otra traducción que obvia esta importante cuestión del destino posmortem. Reza así:

“este gran Ser, infinito, ilimitado, no consiste en nada más que puro conocimiento; surge de estos elementos y se funde de nuevo con ellos. Cuando él desaparece, desaparece con él todo el conocimiento; así lo digo, oh Maitreyi.”

 Entonces Maitreyi exclamó “Señor, estoy confundida por lo que acabas de decir. ¿Por qué dices que cuando el Ser se va, ya no hay más conocimiento?” Pero Yagñavalkya replicó: “Oh Maitreyi, no digo nada que pueda confundir. En verdad, oh amada, el Ser es imperecedero, pues su naturaleza es indescriptible.”

Parecieran dos párrafos diferentes, pero son traducciones del mismo. Quizá al segundo traductor no le entusiasmaba la idea de la pérdida de conciencia individual tras la muerte😀😀

Seguir leyendo

Imagen | Publicado el por | Etiquetado , | Deja un comentario

Upanishads

Pero la lectura que más me ayudó a afinar mi orientación interior en aquella época fue la de los Upanishad.
  Solicité un pedido de varios libros a la editorial argentina, creo recordar “la voz del silencio” y “ocultismo práctico” de Blavatski. Los “principios ocultos de la salud y curación” de Heindel, y alguno de Leadbeater sobre budismo.

.
  No guardo muy buen recuerdo de ninguno de ellos. Casi como que
generaban cierta confusión, como que me mantenían encerrado en una nube de conceptos o afirmaciones de dudosa contrastación, contradictorias entre sí muchas de las veces.
  En cierto modo veía desbordada mi capacidad crítica, dando por válidas algunas afirmaciones de un autor, para más tarde dar igualmente por válidas las afirmaciones de otro. Y con el consiguiente colapso neuronal. 

  Por alguna razón había dejado de escribir. Quizá llegué a considerarlo un tanto presuntuoso, pero era la terapia que mejor me ayudaba a poner las ideas en orden.

La versión de los Upanishad, sin embargo, activó algo en mi interior… o en ese interior que no es ni interior ni exterior😉 .

 Buena parte del texto era bastante impenetrable pero se me quedaron grabados unos versos que decían: algo así cómo:

“¿Como podrás ver a Aquel que ve con tu visión?”

“¿Como podrás oir a Aquél que oye con tu oído?”

“¿Cómo podrás pensar en aquel que piensa con tu pensamiento?”

Digo que “decían algo así” porque no se cual es el texto original que leí. Me pregunto si no me habré reinventado, o readaptado el verso. Recientemente me he descargado otra versión de los Upanishads y no he visto la estrofa tal cual, sólo una parecida.

“Aquél que ve” o “aquel que oye” o que piensa… así lo entendía yo… era “mi” Atman. Aquél o Aquello que permanece fijo en el constante cambio vital.

 Aquello que ve, que oye, que piensa… es de una naturaleza esencialmente diferente a la de aquello que es visto, oído, pensado… captar su verdadera esencia, en estado de serena atención, sería la verdadera meditación, la verdadera oración. 

  Se iban encadenando conceptos: 1) el que piensa-conoce;  2) lo pensado conocido 3) el medio (la visión, el oído, el pensamiento) 4) la unidad de todo ello…

Pero no era una simple cuestión filosófica. Un rayo de luz atmánica iluminaba todo mi ser, apuntando hacia la armonía cabeza-corazon, y  disipando miedos o dudas. No sé porqué lo relacionaba con la luz solar; con el reflejo de la luz solar que podía contemplar desde mi ventana… ni tampoco me cuadraba, pues entendía que la radiación solar, ingrediente material, nada tenía que ver con el mundo atmanico.

La propia palabra “Atman” me encantaba, me removía cosas internamente, me sonaba familiar, como si siempre hubiese convivido con ella.

Me reconocía a mí mismo y a la energía interna que debía sintonizar. 

“Este Ser, más pequeño que lo pequeño, más pequeño que un grano mostaza y al mismo tiempo más grande que todos los mundos”. 

Su afinidad con el Evangelio Gnóstico se hacía patente, incluida la propia mención al grano de mostaza.

No quiero decir que estas corrientes atmánicas se instalaron en mi sistema de una vez para siempre. Simplemente, que venían y se iban, podían activarse pensando en Atman, en algunos versos del Upanishad y, en ocasiones, como decía, se activaba con el reflejo de la luz solar… pero siempre con los pies en la tierra y en armonía con el quehacer cotidiano. Una cuestión de grado, como siempre.

Al contrario que los otros textos, las upanishads trabajaban sobre el centro de la conciencia, apelando no a la “autoridad” del gurú sino a conceptos y energías palpables en nuestro interior. Bueno, al menos los párrafos que más me impresionaban.

Algunas versiones que he descargado por ahí…

“Él es mi Ser dentro de mi corazón; más pequeño que un grano de arroz, más pequeño que un grano de cebada, más pequeño que un grano de mostaza, más pequeño que un grano de mijo; Él es mi Ser dentro de mi corazón, más grande que la Tierra, más grande que la Región Media, más grande que el Plano Celestial, más grande que todos los mundos”.

~Chândogya Upanishad

 ¿Qué Ser, oh Vagñavalkya, está dentro de todo?” Yagñavalkya replicó: “Tú no pudiste ver al verdadero ser que ve con la vista, tú no pudiste oír al (verdadero) ser que oye con el oído, ni pudiste percibir al verdadero ser que percibe todas las sensaciones, ni conocer al conocedor del Conocimiento. Este es tu Ser, que está dentro de todo. Todo lo demás es ilusión”. Después de esto Ushasta Kakrayana dejó de preguntar. 

Brihadaranyaka Upanishad 

Publicado en filosofia, gnostico, jnana, yoga | Etiquetado , | Deja un comentario

OM

image

En la misma línea me encontré, me reencontré más bien, con Siddartha, de Hermann Hesse.

Me recuerdo tumbado bajo un árbol, en la montaña, leyendo que

“EI mundo, amigo Govinda, no es imperfecto, ni se encuentra en un camino lento hacia la perfección. No; él es perfecto en cualquier momento. Todo pecado ya lleva en sí el perdón, todos los lactantes, la muerte; todos los moribundos, la vida eterna.”

La semejanza con el planteamiento Leibnitziano es evidente. Y el efecto quietista que producía en mí también.

¿para qué seguir leyendo? ¿para qué levantarme? ¿para que bajar a la civi y seguir con los estudios, la carrera,la profesión…?

¡ si todo está ya hecho!

¡y perfectamente hecho!

La línea argumental se basa en la naturaleza ilusoria del tiempo. La naturaleza ilusoria que separa, por tanto, la perfección de la imperfección, a través del supuesto camino que conduce de la una a la otra.

Al igual que Leibnitz plantea también un amor a Dios basado en la aceptación amorosa de todo cuanto existe:

“Por ello, lo que existe me parece bueno; creo que todo debe ser así, tanto la muerte como la vida, el pecado o la santidad, la inteligencia o la necedad; todo necesita únicamente mi afirmación, mi buena voluntad, mi conformidad de amante: entonces es bueno para mí, y nunca podrá perjudicarme”

Pero se intuía algo de engañoso, de peligro, en todo ello. Una percepción racional tan quietista se percibía sospechosa. Así como el “amor al mal”, a lo malo que antes o después se convertirá en bien… una percepción racional que puede ser “racionalmente” correcta, pero que quizá no era el camino a seguir. Faltaba, como decía antes, sincronizar el corazón con el corazón divino. Sintonizar con la corriente astral adecuada. El pensamiento de que “Todo es uno” puede ser correcto a nivel intelectual; pero quizá no corresponda a cualquier etapa de evolución. O quizá deba reservarse a determinados momentos de plácida meditación. Pero en el día a día habría que cambiar el chip, sintonizar con la corriente astral correspondiente y deslizarse en la cotidiana vida.
Es más, quizá el citado mantram “todo es uno” sólo sea cierto en función de quién lo diga, o en qué momento se diga. Al igual que con el citado: “El mundo es perfecto” .
El mundo es uno mismo. Según quién y cuando lo diga será cierto o falso. Cabeza y corazón han de trabajar sincronizadamente, de otro modo nos desviamos…

Un ser liberado, o perfecto, seguirá diciendo que todo es perfecto, y que nosotros, pobres pecadores, algún día seremos budas, y llegará a vernos como si en realidad lo fuésemos ya. Pero si somos nosotros mismos quienes nos decimos que “todo es perfecto” o que “yo soy perfecto”, entonces nos estamos engañando.

Jamas un hombre o un hecho es del todo sansara o del todo nirvana nunca un ser es completamente santo o pecador. Nos parece que es así porque nos hacemos la ilusión de que el tiempo es algo real. Y el tiempo no es real, Govinda, lo he experimentado muchísimas veces. Y si el tiempo no es real, también el lapso que parece existir entre el mundo y la eternidad, entre el sufrimiento y la bienaventuranza, entre lo malo y lo bueno, es una ilusión».

El pecador, que lo somos tú y yo, es pecador, pero algún día volverá a ser Brahma, llegará a nirvana será buda…, y ahora fíjate bien: ese «algún» es una ilusión. ¡Es sólo metáfora! El pecador no está en camino hacia el budismo, no se encuentra en un desarrollo, aunque no nos lo podemos imaginar de otra forma. No; en el pecador, ahora y hoy, ya está presente el buda futuro, todo su futuro, en él, en ti, en todo se debe respetar el posible buda escondido. «EI mundo, amigo Govinda, no es imperfecto, ni se encuentra en un camino lento hacia la perfección. No; él es perfecto en cualquier momento. Todo pecado ya lleva en sí el perdón, todos los lactantes, la muerte; todos los moribundos, la vida eterna. Ningún ser humano es capaz de ver en el otro en qué situación se halla dentro de su camino: en el ladrón y en el jugador espera el buda, en el brahmán espera el ladrón». «En la profunda meditación existe la posibilidad de anular el tiempo, de ver toda la vida pasada, presente y futura a la vez, y entonces todo es bueno, perfecto: es brahma. Por ello, lo que existe me parece bueno; creo que todo debe ser así, tanto la muerte como la vida, el pecado o la santidad, la inteligencia o la necedad; .

Hay una contradicción a otro nivel. Dice Siddartha que el mundo es perfecto porque lo imperfecto deviene perfecto, a través del tiempo, ilusorio y tal. Pero aquí se mezclan dos nociones bien diferentes de perfección: de un lado la perfección como un atributo de una parte del mundo: o sea, el mundo considerado como formado de cosas perfectas e imperfectas. Pero, por otro lado, se dice que en mundo es perfecto en sí mismo. Evidentemente no se puede otorgar el mismo atributo al “mundo” en su conjunto, que a una sola parte del mundo. La perfección correspondiente a “las cosas perfectas del mundo” no puede ser la misma que la correspondiente al conjunto de las cosas perfectas del mundo junto con las imperfectas.

El Mundo es… lo que ES.

Pero esencialmente es algo diferente de sus partes o componentes, incluidas las buenas y/o perfectas.

Publicado en filosofia, gnostico, jnana, religion, yoga | Deja un comentario

El mejor de los mundos posibles

image

Una de las lecturas que me influyó por aquellos días, al menos me dio que pensar,  fue el discurso de metafísica de Leibnitz. Bueno en realidad, solo las dos primeras páginas🙂 .

Entramos de nuevo a enfocar el “Misterio del Mal”.

La argumentación Leibnitziana pasa a ser como sigue.

1. Dios es perfecto

“La noción de Dios más admitida y más significativa que tenemos, está bastante bien expresada en estos términos: que Dios es un ser absolutamente perfecto”

2. Ergo, por lo tanto, su creación ha de ser perfecta.

“…poseyendo Dios la sabiduría suprema e infinita, obra de la manera más perfecta, no solamente en sentido metafísico sino también moralmente hablando”

3. O, dicho de otro modo, nuestro mundo actual es el mejor de los mundos posibles.

“… Y es obrar imperfectamente el obrar con menos perfección que se hubiera podido. Es encontrar defectos en la obra de un arquitecto mostrar que podía haberla hecho mejor”

Estas reflexiones, de que hay un Dios Perfecto,  que hace las cosas de la mejor manera posible me resultaban, en cierta medida consoladoras. Un Dios perfecto nos protege, nos coloca en un mundo que, a pesar de todo, es el mejor de los mundos posibles. No hay nada pues, que temer…

En esta línea se señala, o así lo percibía yo la idea de una predestinación, de que, “la suerte está echada”. Me he vuelto a releer el libro y, no es que lo diga muy claro, pero sí que apunta en esa dirección.

Además se deduce de la premisa inicial. Veamos:

Yo soy parte del “mejor de los mundos” del “Otro”. Los “Otros” son parte de mi mundo. Si mi mundo es el mejor de los posibles, entonces, los “otros”, no tienen libertad para tomar decisiones que puedan dañar la calidad de mi mundo.
Hay cierta lógica de fondo y es que mi evolución espiritual no puede, o no debería depender de decisiones aleatorias que pudieran tomar mis “próximos”.

Se asume, generalmente, en los diversos enfoques espirituales que la evolución espiritual depende de nuestras circunstancias, y de nuestras decisiones que pueden modificar las circunstancias. Pero, entonces, también entran en juego las decisiones de terceros. Las tradiciones religiosas señalan múltiples circunstancias “contaminantes”, de tipo alimenticio o sexual, pongamos por ejemplo. Pero la consumación de una comida impura o una relación sexual, por ejemplo, depende también de las decisiones de terceros.

Más generalmente se asume que unas buenas lecturas (de textos sagrados, por ejemplo) o unas buenas compañías (de nuestros gurus favoritos, por ejemplo) resultan fundamentales para nuestro avance espiritual. Pero aquí también, nuestro encuentro con la literatura sagrada, o con nuestros gurus favoritos, también depende de las decisiones de terceras personas. Pongamos por ejemplo que alguien nos habla bien, o mal, de un libro, o de un Gurú, con la consecuencia de que decidamos leerlo, o escucharlo, o al contrario. O un gobierno que decide prohibir, o permitir, una literatura, o una charla, o un culto.
O sea: que como consecuencia de una decisión aleatoria de un tercero no llegamos a conocer, a nuestro Gurú favorito, lo cual actúa en perjuicio de nuestra evolución particular, y en perjuicio de nuestro mejor mundo posible.
Entonces se deduce, así lo parece, que nuestras decisiones no pueden ser libres sino sometidas al orden general de creación del mundo.

Claro que puede objetarse que los designios divinos son impenetrables, y que podrían ser posibles muchas opciones de mundos, de mejores mundos posibles. Una decisión particular puede ser contrarrestada por una segunda decisión de otro particular de modo que la suma total de bondad del mundo se mantiene. Pero aún así, y suponiendo que fuese factible, la libertad decisoria se limita enormemente. Es más: una decisión libre de un particular implicaría limitar la libertad de los subsiguientes decisores que se verían obligados a subsanar los efectos de la anterior…
hummmm… demasiado complicado.

Pero, en fin, todo puede ser.

Al respecto Leibnitz afirma lo siguiente:

La noción de una sustancia individual encierra, de una vez para todas, todo cuanto puede jamás ocurrirle, y que, considerando esta noción, se puede ver en ella todo lo que verdaderamente se puede enunciar de ella misma, como podemos ver en la naturaleza del círculo todas las propiedades que de ella pueden deducirse. Pero parece que con esto se destruiría la distinción de las verdades contingentes y necesarias, que la libertad humana no tendrá ya lugar alguno y que una fatalidad absoluta imperará en todas nuestras acciones lo mismo que en el resto de todos los acontecimientos del mundo

No es que se afirme muy claramente, pero casi parece que sí, al menos se deja caer la idea de predestinación, de fatalidad.

Y a fin de cuentas eso es lo que importa: las ideas que se dejan caer. Y, bueno, eso es a lo que iba: la idea de que el universo es un Todo-Ya-Hecho, predestinado, predeterminado, desde el pasado al futuro, desde el futuro al pasado.
¿y qué pinto yo aquí si todo está ya hecho y Si mis pensamientos y decisiones ya vienen preprogramadas…?

Y es que la Idea filosófica tiene su incidencia en el plano práctico. La idea de vivir en un mundo perfecto, prediseñado puede volvernos mas apáticos, más indiferentes, menos entusiastas. Algo no encajaba en todo ello. Parecía necesario “olvidarlo”, y desenvolverse en la vida como si nuestras decisiones fuesen realmente libres.

Siguiendo a Leibnitz:

“En cuanto al porvenir no es necesario ser quietistas y esperar ridículamente de brazos cruzados lo que haga Dios, según aquel sofisma que los antiguos llaman la razón perezosa, sino que es preciso obrar según la voluntad presuntiva de Dios; en tanto que podamos juzgar de ella, tratando con todas nuestras fuerzas de contribuir al bien general y particularmente al ornato y perfección de lo que nos concierne, o de lo que nos es próximo y, por así decirlo, al alcance.”

“Según la voluntad presuntiva de Dios”, o más genéricamente, según nuestra concepción de lo bueno o de lo mejor. Aunque el problema era que considerando el universo como un Todo-Ya-Hecho, esta concepción quedaba un tanto desarmada.

Faltaba algo, y era el impulso astral, o emocional, procedente del Corazón. El impulso que nos muestre de modo no-racional la línea a seguir, o que nos conecte con las líneas astrales de fuerza con las cuales sintonizar nuestro corazón.

La actividad mental, pura y dura, deviene quietista. Pues la actividad racional tiene por objeto fabricar mapas y rutas, pero por sí misma carece del ímpetu requerido para la acción.

Los ingredientes necesarios y deseables se presentan como siguen:

– un cuerpo sano y ágil, dispuesto a la acción.
– un objetivo, o un juego de objetivos, y la consecuente estrategia racional encaminada a materializarlos, o a acercarlos, al menos.
-la motivación, el anhelo, las ganas de ponerse a trabajar en ello y disfrutar haciéndolo.

En mi caso fallaba la motivación, o al menos no casaba bien con los objetivos que me había propuesto, tales como superar el temario académico. Se me iba la vista hacia hacia el temario filosófico espiritual y hacia la montaña… y constantemente me preguntaba si estaba haciendo lo que debía de hacer o me tocaría cambiar de rumbo….

 

Publicado en filosofia, jnana, religion | Deja un comentario