Upanishad, VII (Resumiendo)

Atman y Yo
La continuidad del Yo
Continuidad entre Atman y Yo
Continuidad de conceptos Mayavicos
Atman como sujeto-permanente-fijo
Interior o  Exterior del Yo
Posmortem atmánico
Placer y Deseo de Placer
Placer Informacional
Placer atmánico
Condiciones de manifestación
Consideraciones objetivables

 

A ver si podemos dar un repaso a estos conceptos atmánicos que distan de estar claros.

¿
Atman?

Comienzo por repreguntarme, al estilo platónico😉  si Atman es algo o no es nada. Me reafirmo en que Atman es Algo, o al menos, doy a Algo el nombre de Atman.

Ahora a ver cómo lo definimos o clasificamos.

Habíamos comenzado diciendo que es Aquél que ve pero no puede ser visto. Que percibe pero no puede ser percibido. Que piensa pero no puede ser pensado.

Atman y Yo

Esto me lleva a a la idea de “Yo” y a preguntarme, entonces, si “Yo Soy Atman”. Entendiendo que Yo Soy algo distinto de las cosas que veo, que percibo, distinto de “mi” cuerpo, distinto de cada una de las células de mi cuerpo, distinto  de las cosas que pienso,.

“Yo soy el que soy“, (Exodo 3:14) sin más, Sujeto por excelencia que se conjuga a sí mismo sin Objeto.

Pero no está tan claro. Atman no es objeto de percepción sensorial, ni de pensamiento. Pero es “objeto” de Conocimiento, de Adquisición, de Revelación…

Todo esto comienza porque en tal ocasión, leyendo el Upanishad acerca de Atman, contacté con lo que denominé una energía, radiación o luz “atmánica”.

Nadie piense que se trataba de una experiencia grandiosa, sólo algo simple, muy sutil, que va y viene. Tan sutil que, apenas si se iba y me quedaba con su recuerdo,  yo mismo comenzaba a dudar de si era real o no.

La continuidad del Yo

De modo que Yo soy Yo, antes de recibir la iluminación atmánica. Soy Yo en el momento de la iluminación. Y soy yo cuando pierdo el rayo de luz atmánico y me quedo con un borroso recuerdo.

¿O quizá debería decir que Yo ya no soy Yo en cada uno de los momentos cambiantes?

No, demasiado engorroso de conjugar lingüísticamente. Me quedo con el modelo de que Yo sigo siendo Yo: Yo antes de la iluminación, Yo durante la iluminación, Yo después. De la misma forma que yo sigo siendo yo si me fumo unos chirris, o cuando me duermo y sueño soy yo el que sueña. Yo era yo con 5 años, con 20, 50, 100… a pesar de todos los cambios… diré que soy/era yo. Y todos nos entendemos. Pero, ¿Cuál es el elemento objetivo de continuidad?

De momento lo dejaremos así, a nivel intuitivo y práctico.

Continuidad entre Atman y Yo

Volviendo a la cuestión, varios párrafos más arriba, acerca de si Yo Soy Atman, habría que replantearla en cada una de nuestras situaciones vitales. Mientras yo permanezca iluminado por la energía atmánica, puedo utilizar con cierta propiedad la expresión “Yo Soy Atman”. Pero, perdido el contacto con la citada energía,  bien sea en fase previa a la iluminación, bien sea en fase posterior, la susodicha conjugación lingüística se vuelve más cuestionable.

Otra dificultad añadida para nuestro sistema de “conjugaciones lingüísticas adecuadamente formadas” es que la energía atmánica no es un elemento binario, uno/cero, verdadero/falso, presente/ausente, sino que es un escalar, cuestión de grado, energía con diferentes niveles de intensidad y frecuencia. De modo que, cuanto mayor sea la intensidad, la frecuencia, y,  en suma, el valor numérico (matemático, por cierto) con el que queramos vestir a la energía atmánica manifestada en la conciencia, cuanto mayor sea, más apropiada será la cuestionada expresión “Yo Soy Atman”. Pongamos, por ejemplo,  un gradiente de manifestación que vaya del 0% al 100% (je je, me estoy cargando toda la poesía del vedanta, pero que le vamos a hacer, cada loco con su tema) . A partir del 80%, más o menos, sería políticamente correcta la expresión.

Continuidad de conceptos Mayavicos

Esto ocurre igualmente en el mundo Mayávico de los conceptos. ¿Cuando decimos que un color es blanco, negro o gris? Pues en una escala de 0 a 100 de luminosidad, en términos estrictos el negro corresponde al 0 y el blanco al 100. Pero sigue siendo políticamente correcto  llamar negro a la gama de grises de 1 a 10%, o a 15%. Y llamar blanco a los del 90%  u 85%. Lo mismo para cada par de conceptos opuestos.

Atman como sujeto-permanente-fijo

De otra parte, la energía atmánica, una vez saboreada, nos hace ver que, en realidad, siempre ha estado iluminándonos, sólo que de un modo más sutil, a nivel subconsciente. Y, pareciera, que a lo largo de todas las experiencias vitales, de los profundos cambios del Yo, pareciera, digo, que lo único que permanece fijo es, precisamente, Atman. Atman, irradiando su energía atmánica sobre el cambiante ego.

Tal configuración de que Atman sea nuestro elemento fijo, o sea: eterno, puede llevar igualmente a identificarnos con él y formular la expresión de “yo soy Atman”, puesto que Atman es lo único que permanece fijo.

Pero, no sé, no me suena muy correcto. Casi prefiero el planteamiento anterior.

Interior o  Exterior del Yo

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Upanishads VI ( deseo sensorial y deseo atmanico)

Pon tu corazón, tus anhelos en el ser inmutable ya que la riqueza se disipa con las cosas transitorias

haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

Brahama: permanencia cambiante, o movimiento inmóvil
La ilusión fenoménica como generadora de conceptos Mayávicos
Maya, cantera de parábolas
Unidad Quieta o Diversidad Móvil
El mapa no es el territorio
La renuncia al Placer o el Placer de la renuncia
Atman, ¿conduciendo Rolls Royce y participando en orgias?
El Placer provoca el Deseo de volver al Placer
El Placer sostenible
Sacrificando el Placer inmediato en aras de un mayor y mejor Placer en el futuro
Yo-inferior versus Yo-superior
El YO superior, entre la naturaleza atmánica y el satanismo
Otras traducciones


No había terminado con el Katha, pero, en fin, es un poco complicadillo, hoy me meto con el Isha, o Iso, no estoy muy seguro a cual traducción seguir.

Se me ha vuelto a publicar el post solo, encima en versión anterior y pérdida la última😦 . En fin ya lo iré repasando sobre la marcha.

Isopanishad, o Isha Upanishad

“¿No cambian continuamente  todas las cosas del mundo? Renuncia pues a ellas, discípulo de la verdad, ya que son sombras vanas. Pon tu corazón, tus anhelos en el ser inmutable ya que la riqueza se disipa con las cosas transitorias.”

“La vida de un hombre es demasiado corta para que pueda realizar los anhelos que su corazón ansía; renuncia pues, a toda aspiración terrena ya que de todos modos te vas a ver defraudado.”



Este planteamiento me gustó, me atrapó, aparte de que coincidía con lo que ya venía yo rumiando de meses atrás. Coincidía igualmente con el planteamiento evangélico:

Haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
Mateo 6:19-21

6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;

6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

6:21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” 

   De modo que, casi, lo guardé como una regla de oro.

##

“Aquellos que, llevados de sus deseos insensatos, matan el destello del Alma Universal que en ellos alienta, viven en un mundo de tinieblas y en análogos mundos tenebrosos revivirán sin cesar una vez muertos”

Brahama: permanencia cambiante, o movimiento inmóvil

Pero, “el cambio” es parte integrante  del “Todo”. Brahama es tambien cambio perpetuo.

Como más adelante señala el upanishad:

“El Alma universal es inmutable, a pesar de que se mueve por todo lo creado con rapidez vertiginosa”

Y tambien:

“Esa Alma universal se mueve permaneciendo inmóvil. Está lejos permaneciendo cerca. Es la médula de todo lo que existe, siendo a la vez su exterior corteza.”

Entonces, a ver cómo es eso de meditar sobre lo inmutable para aproximarnos a un Brahama que es mutación y cambio continuo. Como se come eso de que algo “se mueve permaneciendo inmóvil”, pero que al tiempo resulta tan real como la vida misma.

La ilusión fenoménica como generadora de conceptos Mayávicos

De nuevo echaremos mano  del modelo-Maya. Maya, nuestra maestra ilusión fenoménica, como generadora de nuestro psiquismo pensante, generadora de los conceptos a través de nuestra interacción con la realidad fenoménica.

Y entonces, Maya genera nuestro concepto Mayávico del Cambio   y la Permanencia, de la quietud y el movimiento. Una vez aprehendidos dichos conceptos tomamos la quietud, la permanencia y la Inmortalidad como metáfora para expresar la naturaleza atmánica.

Pero después resulta que la susodicha naturaleza no es exactamente permanente, o fija, sino su peculiar mezcla de quietud y de cambio. De modo que lo que tenemos es:

– un concepto de “cambio” Mayávico

– un concepto de “permanencia” Mayávico

– un concepto de la cualidad Brahamanico-Atmánica que sobrepasa la comprensión humana, y trasciende al sistema conceptual Mayávico.

Entonces, para apelar a las realidades trascendentes usamos la extrapolación metafórica: Atman se corresponde con el concepto Mayávico de permanencia, Inmortalidad e incorruptibilidad… Pero sólo a nivel metafórico, no porque participe de la misma naturaleza. Pues como se señala más adelante de trata de una permanencia móvil.

Maya, cantera de parábolas

Se dice que Jesucristo enseñaba con parábolas.  Pero Maya en sí misma es una cantera de parábolas destinadas a sinergizar con el principio atmánico, estimulándolo. Pero, cuidado  no se confunda el elemento base de la metáfora con aquello que se se pretende emular. No se confunda el concepto Mayávico de inmovilidad con la Real Naturaleza Brahamanica.

Unidad Permanente o Diversidad Móvil

Un método similar observamos con otros conceptos: La Unidad y la Diversidad, por ejemplo, cuando se afirma que Brahama es Uno, se compara con el concepto Mayávico de Unidad. Pero para después afirmar que en Realidad se trata de una Unidad de infinita Diversidad. Existe una clara correlación entre los conceptos de Unidad y Permanencia por un lado y los de Diversidad y Movimiento por otro. “Dos no se mueven si uno no quiere” (es decir, que el movimiento es el de un cuerpo respecto a otro. Si “todo es uno” ¿respecto a qué podría moverse? )

También con el Placer y Dolor que comentábamos en el capítulo anterior, donde el placer Mayávico se extrapola hacia el atmánico. Aunque aquí no vemos que el dolor se integre necesariamente en la naturaleza atmánica. El Placer se correlaciona con la Unidad a través del Amor, de la Atracción o del Deseo. El Dolor con la Diversidad a través del Odio, la Repulsión o Antideseo. Por el Amor el Amante se hace Uno con el objeto amado. Por el Odio se separan.

El mapa no es el territorio



Algo de todo esto desarrollé en el capítulo “el mapa no es el territorio”, donde planteaba el modelo Maya como un mapa o plano de lo Real. Ilusorio sí, en cuanto que no es realmente lo Real. Pero no desdeñable, en cuanto que deviene un mapa simbólico de lo Real.
La renuncia al Placer o el Placer de la renuncia

La traducción de Pablo Guirao me parecía en principio suficientemente clara y adecuada. Pero consultando la de Osho® me entran dudas, de nuevo parece que están traduciendo textos distintos😀 . (Digo que es de Osho porque está descargado de la página citada, aunque no sé si usará una traducción propia o de terceros.)

Dice así ( La negrilla es mía, para señalar los puntos de contacto con la traducción anterior):

“Todas  las  cosas  de  este  mundo,   orgánicas  e  inorgánicas, están llenas  de  Dios. Disfrútalas  renunciando  a  ellas. Mantente  desapegado;   no desees  las  riquezas  de  los  demás porque  para  una  persona  como tú, que  desea  vivir cien años inmerso en las  actividades  del  mundo mientras  cree  ser “el  que  las  hace”, no hay  más  camino que  éste: el  camino del  vivir sin ser manchado por tus acciones.”

“Los  asuras, los  demonios, son aquellos  que  se  hallan  envueltos en la  oscuridad del  conocimiento de  sí  mismos. Los  que  matan al  Yo se dirigen tras la muerte al mundo de los asuras. Ese  elemento  espiritual  supremo, -el  atman- es  inalterable  por naturaleza  y   más  rápido que  la  mente. “
“Los  sentidos  no pueden alcanzarle, porque  les  precede  a  todos. En su quietud, sobrepasa  todo lo que  tiene  movimiento. Solamente  en su presencia,   gobierna el aire todas las actividades de los seres vivientes. El  elemento espiritual  supremo   es  móvil  pero también inmóvil. Está  lejano y  también cercano. Se oculta en todo y también se encuentra en el exterior de todo.” 

Una importante cuestión a señalar es cuando dice que “Disfrútalas [las cosas del mundo]  renunciando  a  ellas. Mantente  desapegado”. Un matiz, el de disfrutar, que no aparece en la versión de Guirao, que utiliza la expresión “Renunciar a ellas” sin más. La renuncia, el desapego, no estaría reñido con el disfrute de “las cosas del mundo”. Digamos que se trataría de establecer una peculiar conexión vibratoria con el mundo fenoménico, difícil de describir, y que no excluya cierto grado de “placer atmánico” por la vida. Pero, al mismo tiempo, manteniéndose desapegado del campo gravitatorio terrestre.

Cómo pueda distinguirse el placer atmánico del placer terrestre no es cuestión fácil, sobre todo dentro de coordenadas objetivas. Tema de investigación para otro capítulo, espero.

Atman, ¿conduciendo Rolls Royce y promoviendo orgia s?

Hablando de Osho®, según parece disfrutaba, por ejemplo, de una colección de, 90 y pico Rolls Royce de uso personal así como de una actitud hacia el sexo un tanto “promiscua”(supuestamente basada en el Tantra yoga). Y estamos hablando de un devoto admirador declarado del Isha Upanishad.

Los designios de Brahama son inescrutables😉 , quien sabe, quizá semejante modus vivandi sea compatible con el espíritu de la Upanishad, a mi la verdad me da un poco de Yuyu.

Es cierto que habíamos asumido que no se trataba de cerrar la puerta a la experiencia sensorial, y que la experiencia sensorial va cargada de cierto placer/dolor Mayávico. Habíamos asumido, igualmente, que durante el transcurso de la experiencia sensorial, el Placer atmánico relacionado podría superponerse al placer Mayávico. Entonces nos quedaría por elucidar si, realmente, cualquier tipo de experiencia sensorial puede ser compatible con una adecuada orientación atmánica. O si, por el contrario, la expansión de la energía atmánica lleva implícitos unos modelos caracteristicos de conducta mayávica. En principio parece que no, y diríase, que los planteamientos de Osho no son los más apropiados. Pero, mejor, no nos dejemos llevar por prejuicios facilongos; a ver si podemos ir penetrando en el meollo del asunto. Pensemos de momento que, en relación con lo que nos ocupa, la diferencia entre conducir varios Rolls Royce, o conducir uno solo, o un viejo 600 o una electrobici, es una cuestión de grado. Igualmente, de practicar sexo en grupo, en pareja, en solitario, o simplemente”mirar con malos deseos” (Mateo 5:27)…  simple cuestión de grado.

El Placer provoca el Deseo de volver al Placer

Diría, así a vuelapluma, que aquel tipo de placer que estimula el deseo de conseguir más placer en el futuro, es de naturaleza terrestre. Pero no. Tampoco. Pues también el placer atmánico sigue el mismo modelo, estimulando el deseo de volver a experimentar el contacto con la radiación solar-atmánica.

Así pues, podríamos probar a tipificar los deseos, según su cualidad vibratoria, deseos puros e impuros, deseos que atan al campo gravitatorio terrestre, deseos que elevan hacia el campo solar…

O quizá dejaremos el término “deseo” para designar toda fuerza que ata a la tierra y utilizar palabras como “impulso” “aspiración”, “anhelo”, “añoranza”, etc. para designar las fuerzas de atracción atmánicas. Bueno, la terminología es secundaria, pero hay que tener claros los conceptos intervinientes. 

  Todas estas denominaciones se refieren a una “fuerza”, un sistema de líneas de fuerza, que incitan a la acción y mueven la rueda de  pensamientos. Más tarde tocará repasar qué sistema conceptual utilizan las diferentes escuelas; el budismo, por ejemplo, predica el  “no desearás” dando por supuesto que todos los deseos son malos, o, si se prefiere, denominando “deseo” a toda aquella fuerza que ata a la tierra. Pero queda en el aire cómo denominar al “impulso” que anima a los estudiantes budistas. Qué fuerza impulsa al neófito a ingresar en un congregación, qué fuerza impulsa al Buda a divulgar sus doctrinas. Si no es deseo se le parece mucho.

Entonces, lo que tenemos es un movimiento fenoménico, con su reflejo en el engranaje de pensamientos, y que puede provocar diferentes matices de placer y dolor. Placer y dolor impactan en la conciencia, generando un Mapa mental de posibles configuraciones fenoménicas, de videoclips sensoriales, que incorporan diferentes tipologías de placeres y dolores, gustos y disgustos, y diferentes grados de intensidad. Y guiándonos por estos mapas ordenamos nuestra conducta, nuestra toma de decisiones, canalizamos nuestra energía interior, en aras de vivir una vida placentera, lo más placentera posible, una vida Feliz, con placer de la mejor calidad y sustentabilidad.

El Placer sostenible

Lo de la calidad es cuestión subjetiva, por supuesto. Pero hay una cualidad del placer, que podríamos llamar la “sostenibilidad”, y que le da cierta calidad al placer. El placer de comer y beber, por ejemplo, no resulta muy sostenible, a la larga nos enferma, úlceras, cirrosis, cardiovasculares… Y nos vemos forzados a una dieta estricta.

Sacrificando el Placer inmediato en aras de un mayor y mejor placer en futuro

En general, la mayoría de sistemas educativos enseñan a reprimir ciertos placeres, con el fin de disfrutar de otros de mayor calidad, o sostenibilidad. Un ejemplo es el de la comida y bebida, señalado más arriba. Pero para poder comer, beber, y disfrutar de ciertas comodidades es necesario trabajar, esforzarse… alcanzar ciertas cotas de riqueza y poder, a base de esfuerzo, ahorro, sacrificio… y renuncia al placer inmediato. Las sociedades se mantienen gracias a un sistema coercitivo de leyes y normas cuya transgresión se castiga con dolor, su cumplimiento se premia con placer. Tenemos más de lo mismo: la sociedad nos inculca esa preciada cualidad  de controlar el Deseo de satisfacer un placer inmediato con vistas a la recompensa de un mayor placer futuro.El deseo de violar la ley se subyuga al deseo de evitar el castigo por su violacion…

Todo esto genera un conflicto de deseos a diferentes niveles. El deseo de fumar  se pelea con el deseo de mantener una buena salud. El deseo de jugar y descansar se pelea con el deseo de aprobar los exámenes, o de mantener el puesto de trabajo, de recibir un salario a fin de mes. Se desarrolla así la capacidad de renunciar al placer actual con el fin de asegurar el placer futuro. Un placer futuro que quizá llegue, o quizá no, pero en cualquier caso, se desarrolla esta cualidad.

En principio, y con cierta cautela, podríamos llamarla “Voluntad”, ya veremos cómo se va nombrando en diferentes escuelas, lo importante, de momento, tener en mente su significado general como “la capacidad de renunciar al placer presente por la expectativa de un placer superior futuro”. O la capacidad de “sacrificarse”, de mantenerse en el dolor, ante la misma espectativa, del placer superior futuro. Notese que, como comentaba antes, puede dudarse de que el el supuesto placer futuro se materialice algún día, como cuando alguien nos engaña o cuando el ansiado placer futuro se situa despues de la muerte. Pero esta capacidad, esta disposición  a renunciar a los placeres es perfectamente real, y en cierto modo mesurable.

Yo-inferior versus Yo-superior

Algunas escuelas, hablan de una naturaleza superior frente a otra inferior. O de un Yo superior frente a un Yo inferior, de modo que el inferior desea fumarse un cigarrito mientras el superior desea curar la bronquitis. Bueno es una manera de decirlo. Todo el que haya intentado dejar de fumar, o beber, por ejemplo, conoce esta lucha entre dos tipos de deseos diferentes.

El YO superior, entre la naturaleza atmánica y el satanismo

En cualquier caso, cabe señalar que este “yo superior” no es necesariamente de naturaleza atmánica sino que puede ir orientado hacia el campo gravitatorio terrestre. De hecho lo está en la mayoría de los casos. Para obtener y mantener cada vez mayores cotas de poder y riqueza terrestre es necesario un buen poder de voluntad, de sacrificio, ahorro y renuncia al inmediato placer.

¿Cómo era aquella canción sobre el esfuerzo y el ahorro😀 …?

 

Todos los buenos tiranos y dictadores poseen esta cualidad de sacrificar los deseos inferiores en aras de un placer futuro: el placer de dominar y someter a los prójimos. Típico perfil del psicopata social, claramente satánico.

Es en este sentido que entiendo la observación evangélica:

“Publicanos y prostitutas os aventajan [a fariseos] en Reino celestial” (Mateo 21:31).

El fariseo representaría el Yo superior, que controla deseos inferiores, manteniendose dentro de la ley, pero enfocado hacia el Poder y Riqueza terrenal. La cualidad vibratoria se resiente, incluso por debajo de quienes viven dominados por deseos y pasiones propios del yo-inferior.

La liberación de la energía atmánica se basa también en el sacrifio de los deseos inferiores, y en aras también de un placer futuro pero de naturaleza atmánica. Toca pues elucidar y distinguir estos dos tipos de currículo, lo cual no siempre va a ser evidente. De momento nos quedamos con que el desarrollo atmánico implica una renuncia tanto del apego al placer sensorial cómo el apego a la Riqueza y el Poder Mayávico-Terrestre. La variable, o concepto clave, va a ser el “apego” o la “renuncia”, y la cuestión de si es posible ser rico y poderoso sin apego al propio Poder y Riqueza. 

La cosa va a tener su gracia porque de nuevo nos topamos con el mismo patrón metafórico. Y es que el Poder y la Riqueza son clásicos atributos divinos. Pareciera que cuanto más ricos y poderosos seamos más nos aproximamos a la divina naturaleza (tal es la lectura clásica de calvinistas, por ejemplo)

Pero, en la línea de lo que vamos investigando, habría que considerarlos como conceptos Mayávicos. De nuevo tenemos que Maya nos enseña los Mayávicos conceptos de Riqueza y Pobreza, Poder y Debilidad. Luego son extrapolados metafóricamente hacia cualidades Brahamanicas. Pero, cuidado de no confundir el Poder y Riqueza Mayávicos con las Reales cualidades Brahamanicas. El mismo modelo que con el placer/felicidad y el deseo/Amor.

Bueno, lo dejamos así, volveremos sobre ello a la siguiente vuelta de la espiral😉 , a ver si somos capaces de elucidar un poco mejor las diferencias clave entre el placer-deseo-poder de orientación atmánica con su correspondiente de orientación Mayávico-satanica.

 

Buscando una tercera traducción me encontré la de los Hare Krishna y suena diferente a las otras dos. A lo que se ve el sánscrito debe ser un idioma un tanto ambiguo :)

 

versión hare krishna

 
Prabhupada nos muestra el original sánscrito y su traducción palabra a palabra,

“El señor posee y controla todo lo animado e inanimado que hay en el universo. Por eso uno solo debe aceptar aquellas cosas que le sean necesarias y que se le han asignado como su cuota y no debe aceptar otras cosas sabiendo bien a quien pertenecen”

“Si uno continua actuando así puede aspirar a vivir cientos de años ya que esa actividad no le atará a la ley del karma, el hombre no tiene otra alternativa aparte de está”

“El asesino del alma, sea quien fuere deberá entrar en los planetas conocidos como los mundos de los infieles llenos de oscuridad e ignorancia”

“Aunque la personalidadde Dios de haya fija en su morada es más veloz que la mente y puede superar a todos los demás cuando corren. Los poderosos semidioses no pueden acercarse a él. Aunque el este en un solo lugar controla a los que abastecen el aire y la lluvia. El supera a todos en excelencia.

“El señor supremo camina y no camina. Esta muy lejos pero también muy cerca. El esta dentro de todo y sin embargo estáfuera de todo.”

A veces uno duda seriamente de que se esté refiriendo al mismo texto😀 . Pero Prabhupada tiene la amabilidad de mostrarnos el original sanscrito y su traducción palabra por palabra…

No puedo copypastear el texto, a ver si en formato imagen…

 

isaupa-1

Bueno, má o meno.

Es demasiado trabajoso trabajar con recortes de imagen. El resto del mantras van en el libro de Prabhupada:

“Sri Isopanisad, Secretos de otros tiempos”, 

Y a continuación, para terminar ya, la version de Hugo Labate,  A partir de las versiones inglesas de V. Jayaram, S. Aurobindo, S. Beck y S. Nikhilananda. (espero irlas metiendo en la biblioteca en breve)

“OM
Todo esto está habitado por el Señor,
Sí, cualquier cosa que se mueve en el movimiento universal – jagat-.
Halla tu gozo por renunciación – tyaktena – a ello,
No codicies las posesiones de nadie.

Si deseas vivir cien años en este mundo,
Realiza acciones – karma- en este mundo.
Allá tú; no hay otra manera
De que la acción no se adhiera al hombre.

Son en verdad mundos sin sol – asuryä-,
Envueltos en ciegas tinieblas,
A los que van tras la muerte
Los que matan a su Mismidad –ätma-hano-

Al Uno inamovible, más veloz que la mente,
A quien no alcanzan los sentidos –devä-, pues siempre va adelante,
Que quedándose, adelanta a los otros cuando corren,
Por él Matarishva distribuye las aguas.

Aquello se mueve y no se mueve
Aquello está lejano y cercano
Aquello está dentro de todo,
Y Aquello está fuera de todo esto.”

 

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Upanishad V (placer sensorial y placer atmánico)

placersens

El “bien” y el placer. Placer sensorial y placer atmánico. Tipología del placer sensorial. El pensamiento como objeto de placer. Superposición del placer sensorial y placer atmánico. Trasmutación del sistema sensorial y desplazamiento del “centro”. Ataduras y resistencias al cambio de clave vibratoria.

 

Katha Upanishad III

“El bien es una cosa, el placer otra; estas dos, teniendo fines distintos, encadenan al hombre. El hombre debe permanecer en el bien, pues el que escoge el placer, malogra su destino.” (Katha Upanishad, 2º Valli)

El primer planteamiento de Yama respecto al camino de liberación no resulta muy evidente. Contrapone lo bueno a lo placentero, lo cual podría asumirse que sea así en determinados contextos pero, en general, el Bien, por definición, debería ser algo placentero en sí mismo. Otra cosa es que distingamos los placeres “buenos” de otros que no lo sean tanto. ¿porqué sino iba alguien a mostrar interés por el camino del Bien? Si el bien es lo contrario del placer… ¿se identifica entonces con el dolor? La traducción de Guirao no nos soluciona mucho: traduce “lo justo” en lugar de “el bien” y “lo agradable” en lugar de “el placer”; más o menos lo mismo.

Habrá que mirarlo con más detenimiento.

El propio Upanishad se contradice más adelante cuando dice

“Cuando aquél [el Ser Supremo] está en perfecta unión con el cuerpo, los sentidos y la mente, los sabios llaman a ese estado la dicha Suprema.” (katha upanishad, 3ºValli)

Dicha-placer, placer-dicha, si no son sinónimos se parecen mucho.

(Aquí la traduccion alternativa no resulta muy inteligible, dice: “”Atman, sentido e impulsaciones reunidos han recibido de los sabios el nombre de sentir”)

Y también:
“alcanzando de este modo el Ser sutil, [el sabio] se llena de gozo, pues ha hallado la causa de todo regocijo”.

Placer-gozo-regocijo … De nuevo tenemos un grupo de sinónimos.

(“El mortal se alegra y obtiene el objeto en que encuentra su regocijo”, según la segunda traducción”, má o meno, parecido)

El problema se complica aún más cuando luego dice:

“ese sabio ciertamente está más allá del gozo y el dolor.” (o: “el sabio, gracias a la práctica de la unión suprema, morando en Dios(!) abandona la alegría y la pena”)

O sea: primero se dice que el placer,  es incompatible con Brahama, o con el camino liberador. Luego dice que la unión con Brahama es  superplacentera. Y, finalmente, que el interesado está “más allá del gozo y el dolor”.

Entonces, o bien el autor del Upanishad no sabía lo que andaba diciendo, o es que los traductores no se esmeran mucho o, quizá, y en cualquier caso, tengamos que hacer un esfuerzo por distinguir los diferentes tipos y matices de placer.

Así, a vuelapluma, podríamos clasificar los placeres en:

  • sensoriales
  • no-sensoriales, y
  • su gama de matices intermedios.

 

En un extremo tendríamos el sensorial-directo, o sea, el placer derivado de la experimentación sensorial directa. El placer sensorial clásico por excelencia es el sexual, por su universalidad e intensidad. Seguido quizá por el placer de comer, beber y fumar.

 

 

placerchoco

 

 

 

 

placerbebida

 

 

 

 

Luego tenemos algunas variantes. El placer (visual) de ver una escena (o una foto) erótica. Placer de escuchar una melodía, el placer de ver crecer nuestra cuenta corriente, el placer de dominar a nuestros vecinos o ascender de status social. El placer de platicar con nuestros amigos, de ver una puesta de sol, o de tumbarnos plácidamente en el sofá después de una agotadora jornada de trabajo.

placergilito

Como buenos perritos paulovianos, aparte de la experimentación de la sensación directamente, o primariamente, placentera, tambien sentimos placer al experimentar aquellas percepciones que suponemos nos acercan a la principal, como una suerte de anticipo.  Así, nuestra despensa llena de sabrosas golosinas ya nos procura placer antes de degustarlas. El dinero y la riqueza nos reporta, quizá, por adelantado, los objetos de placer que nos permitirán lograr.

Nótese que se trata de un placer un tanto descafeinado.  Las golosinas podrían estar podridas una vez desempaquetadas, y el banco que custodia nuestros ahorros podría haber quebrado sin nosotros enterarnos.  Lo que nos provoca placer es la creencia, el pensamiento, o la seguridad de que tenemos los placeres primarios y básicos al alcance de la mano.
   Con esto llegamos a otro nivel, otro tipo de placer, no referido directamente a una experimentación sensorial sino a un pensamiento (pero un pensamiento que actúa como reflejo del mundo sensorial). Ciertos pensamientos nos producen placer. Evidente en el caso de pensamientos eróticos. Pero igualmente, y de forma más o menos sutil, con otro tipo de pensamientos, no sé si llamarlos positivos. Pensar que somos ricos, que tenemos la despensa llena, que somos el más listo de la clase, el más iluminado…  qué somos el protagonista, en suma, de cualquier escenario psicosocial, por citar los más corrientes entre los investigadores. Luego está el placer de recrearse con el dolor ajeno, diríase que más propio de diablo que de humano pero, lamentablemente, viene implícitamente escondido en los anteriores. (el deseo de elevarse por encima del próximo implica necesariamente el fracaso, la ruina, el dolor ajeno, en suma, aunque quede ocultado en segundo plano)

Un pensamiento que puede tomar varios aspectos, por ejemplo:

  • pensamiento como creencia (ej. creo realmente que tengo dinero en la cuenta)
  • pensamiento como sueño, o delirio (sueño, recreandome, con un dinero o un protagonismo que no tengo)
  • pensamiento como visualización mágico-creativa (técnica mágica para conseguir objetivos, visualizando escenarios que quisiera materializar)

Queda por investigar otro tipo de placer, hacia el cual parece que apunta la upanishad, y es aquel que se manifiesta con independencia de los sentidos, o de pensamientos asociados, más o menos directamente con el mundo sensorial. Como se citaba más arriba: “alcanzando de este modo el Ser sutil, [el sabio] se llena de gozo, pues ha hallado la causa de todo regocijo”. O sea, el placer del contacto o conocimiento del Ser.

placerkrishna

Cabría preguntarse, pues, si el camino hacia la unión con Brahama es un camino de insufribles dolores hasta que, llegada la liberación el día D, hora H, todo se transforma, de repente, en dicha Suprema. O si, quizá, desde los inicios del camino, el interesado va recibiendo, a modo de avanzadilla, pequeños rayos de luz atmánica adaptada a su estado de ser; pequeños adelantos de este placer que trasciende el mundo sensorial y sus pensamientos reflejos.

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El presente Upanishad no nos da pistas al respecto pero, conocido el psiquismo humano, esta última opción parece más coherente. Veríamos entonces cómo se entremezclan el placer y dolor referidos al mundo sensorial junto con el placer del contacto con la radiación atmánica.

Más aún, veríamos cómo el pensamiento intentaría atrapar la radiación atmánica para convertirla, o trasmutarla en pensamiento sensorial o sensorialmente orientado hacia el poder, la fama o prestigio del liderazgo espiritual, la tecnología rituales o  la simple seguridad de saber prolongada la vida después de la muerte.

Pero sigamos con el texto.

Cuando aquél [el Ser Supremo] está en perfecta unión con el cuerpo, los sentidos y la mente, los sabios llaman a ese estado la dicha Suprema.
Aquí nos está hablando de un placer, dicha, o gozo en el que intervienen tanto los sentidos como la mente. Puede entenderse que no se trata de un placer que excluya la caricia sensorial, ni la actividad mental pero que los transforma, elevandolos, o transformándolos, a un plano vibratorio diferente. Digamos que bajo el efecto de la radiación atmánica el sistema sensorial se va transmutando, desplazando su centro de gravedad.

Los placeres como resultado de activacion de redes neuronales

Los placeres como resultado de activación de redes neuronales

Volviendo a las tipologías previas, nos encontramos algunos placeres un tanto difíciles de clasificar: los provocados por drogas, por ejemplo, que tambien pueden provocar un placer de naturaleza endógena, independiente en principio de sentidos exteriores. Pueden provocar, incluso, la transformación de la experiencia perceptiva y pensante hacia un plano vibratorio diferente emulando el estado de “dicha suprema” citado en el párrafo anterior, tal y como comentábamos en el capítulo de la mescalina y lsd. De modo que el discernimiento acerca de la verdadera naturaleza de la luz atmánica va a quedar cuestionado siempre en un plano subjetivo.

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¿Placer? ¿alegria? ¿gozo?

 

Y volviendo a la contradicción conceptual señalada arriba podríamos intentar aclararla, algo al menos, considerando en principio que lo que el upanishad cuestiona es el placer sensorial. Pero después habría que afinar un poco más valorando si realmente se trata de una desconexión total del sistema sensorial o un cambio parcial de su cualidad vibratoria.

Podríamos comentar tambien la tercera cita: “ese sabio ciertamente está más allá del gozo y el dolor.”  Se estaría refiriendo aquí a “más allá del gozo y dolor” propio de la experiencia sensorial de baja cualidad vibratoria. Pero “ese sabio”  disfrutaría de un estado que, en otros parrafos, lo denomina tambien como gozo y dicha suprema.

Nótese que la confusión conceptual se refiere únicamente al placer, y no al dolor. La “dicha suprema” está más allá del gozo y del dolor de tipo mayávico (relativo a Maya) o humano-convencional. Pero no se dice nada acerca de que exista un “dolor supremo”. El placer mayávico  se proyecta, se compara metafóricamente, con el gozo supremo (o sea, relativo al ser supremo). Pero el dolor mayavico no se corresponde con alguna cualidad Suprema. El dolor mayavico se corresponde, se compara, con el propio mundo humano-mayavico.

Podemos intentar una lectura de otra frase contradictoria que señalabamos al principio: “estas dos, [el bien y el placer] teniendo fines distintos, encadenan al hombre.” 

El “bien y el placer” aquí puede referirse al bien y el placer humano-mayavico. Encadenan al hombre porque se mueven en el nivel vibratorio terrestre. En realidad, en cierto modo, el “bien” mayávico se separa del placer, renuncia al placer presente… ¡pero para obtener un mayor placer futuro redoblado con intereses, más estable y de mejor calidad! (como quien deja de fumar para evitar un cáncer, o ayuna para curar una bronquitis). El común efecto encadenador de ambos puede entenderse en que refuerzan la concepción ilusoria del mundo-maya, refuerzan la idea de que el mundo sensorial es real, o al menos, que es lo único existente, o centro de gravedad de lo existente.

“La otra vida nunca aparece ante los ojos del chiquillo distraído, engañado por la ilusión de la riqueza. ‘Esto es el mundo’, piensa, ‘no hay otro mundo más que éste’. No se da cuenta que caerá así una y otra vez bajo mi dominio [de Yama, la muerte].” (Katha upanishad, 2º Valli
Literatura:

Como siempre la traducción de Pedro Guirao, Editora y distribuidora mexicana, 1975

Y la traduccion anónima descargada de la web de oshoweb:

http://www.oshogulaab.com/HINDUISMO/TEXTOS/LISTADOTITULOSHINDUISMO.htm

 

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Upanishads IV (reencarnación, Inmortalidad y liberación)

 Concepto de Inmortalidad. Inmortalidad por Unión con Brahama. Inmortalidad por reencarnación. El Hilo de la Continuidad. Estados posmortem según Heindel. La Idea de la propia Identidad. Continuidad en el posmortem. Discontinuidad por Nacimiento. Los dos tipos de Inmortalidad. 

Katha Upanishad II

Continuando con las explicaciones que Yama, la muerte, da a Nachiketas sobre el destino posmortem podríamos aventurar varias lecturas.

Pero lo que sí parece desprenderse del discurso es la opción de un camino de liberación y/o unión con Brahama. Quien lo recorre alcanzando la Unión con Brahama alcanza la Inmortalidad.

Pero ¿y quien no lo recorre?

En cualquier caso tenemos un proceso de transformación (o dos, más concretamente) :

– transformación asociada a la muerte y pérdida del cuerpo, y

– transformación asociada al proceso de “liberación” y unión con Brahama.

La primera se entiende como un proceso relativamente brusco. A su vez tendríamos dos opciones: la Muerte ordinaria y la Muerte de la persona liberada.

La segunda, la liberación, se entiende normalmente como un proceso gradual. Un camino, una “línea algebraica”😉 , que lleva desde el estado de conciencia ordinario hasta el liberado. No queda muy claro si la liberación se produciría en un día “D”, a una hora “H”, tras saltar el último escalón cuántico que nos separa de la Unión con Brahama. Pero, en fin, a efectos prácticos supongamos que sea así.

Tampoco queda muy claro el momento en el cual se iniciaría el camino de liberación. Ya que, como decía, parece tratarse de un camino lineal,( o espiral quizá). Y parece que podríamos poner en fila a todos los seres humanos, asignando a cada cual un grado de cercanía con Brahama, desde los más avanzados a los menos.

Otra cosa son los criterios para valorar la citada cercanía, un tanto subjetivos quizá. Pero al menos suponemos que la distancia relativa de cada cual hasta la meta final existe.

Otra dificultad conceptual añadida consiste en la posibilidad de recaídas, de retrocesos en el camino, de alejamiento de Brahama.

Vamos a ver, si tuviésemos un instrumento de medida capaz de valorar la cercanía del individuo en relación con Brahama, y si la medición es exacta, el valor de medición ya debería reflejar la tendencia a la recaída. De hecho, el concepto de recaída no tiene mucho sentido, ya que quien “recae” es porque, en realidad, no se encontraba tan cerca de la meta como pudiera parecer. O sea, que el concepto de recaída sólo es aplicable en un contexto en el cual tenemos una medición aparente frente a otra exacta.

Bueno, también sería aplicable si consideramos el elemento azar, pero, en tal caso, no sería posible una medición. Sería casi como medir la fortuna asociada a un billete de lotería.

Quedamos, pues que las supuestas recaídas no son tales, sino que de lo que se trata es de falsas apariencias de progreso.

Lo que sí repite la Upanishad es que habría un punto de no-retorno, esto es, uno alcanza la Unión con Brahama, y con ello la Inmortalidad, y no puede ya hacerse mortal de nuevo. Pero algo no queda muy claro y es lo que ocurre cuando el pobre mortal, nunca mejor dicho🙂 muere antes de alcanzar la liberación. O sea: muere antes de alcanzarla Inmortalidad.

La Inmortalidad, por otra parte, es el concepto central alrededor del cual gira el Katha-Upanishad. Inmortal, literalmente, sería la persona que no muere, o sea: que no pierde su cuerpo físico. Pero, metafóricamente, hablando, extrapolamos, la Inmortalidad del cuerpo sobre otro elemento de tipo psíquico, o, al menos, no-corporal. Pero, cuál sea ese otro elemento, o como describirlo o formularlo matemáticamente no es tarea fácil.

Lo primero, tendríamos que definir si, aparte del cuerpo, hay algún otro elemento permanente en nuestro viaje de la cuna a la tumba. Y, ciertamente, en nuestro psiquismo hay algo permanente, que es precisamente la  idea de identidad, y/o de permanencia. Una idea que está íntimamente asociada al tiempo y a la memoria. Salvo casos muy puntuales todos tenemos esa idea, intuición o instinto, de “ser el mismo” a pesar de todos los cambios. Pero, pensemos, que a causa de fallos neurológicos, de nuestro cerebro material, nuestra idea de identidad puede desintegrase. Una pérdida de memoria, pongamos por caso.

La idea de reencarnación, y sus estados posmortem asociados asume la continuidad de esta idea de identidad incluso después de perder el cuerpo. Si echamos un vistazo a los relatos posmortem de Max Heindel, por ejemplo, vemos que nos describe cómo el recién fallecido continua hablando consigo mismo, preguntándose qué le está pasando, si será un sueño, etc. Más tarde, siempre según Max Heindel, el fallecido va pasando a otros planos, no recuerdo bien, cito de memoria, pero siempre manteniendo la idea de identidad, la creencia de ser el mismo que nació y creció y murió.

Todo esto resulta más evidente, si cabe, considerando el trabajo realizado en su nuevo estatus. Y es que, según Heindel, lo que le toca es hacer una visión retrospectiva de su vida: lo que hizo bien, lo que hizo mal… sufriendo por el daño causado a otros… etc… manteniendo la idea de identidad, manteniendo la creencia de identidad. Manteniendo, en suma, el mantram: “Yo soy el mismo que  vivió en ese cuerpo.” “Yo soy responsable de las decisiones tomadas”.(Véase, por ejemplo, en el concepto rosacruz del cosmos el capítulo III:” El hombre y el método de evolución”, más concretamente el apartado sobre muerte y purgatorio y los tres cielos)

Finalmente, hay un estadio posmortem en el cual el fallecido colabora activamente en el diseño de su próxima encarnación (tercer cielo de Heindel). De nuevo aquí,  mantiene la creencia en su identidad: “Yo soy el que estuve encarnado en ese cuerpo” etc . Y además mantiene la creencia de que el protagonista de la nueva vida que se está preparando seguirá siendo él mismo.

Ahora bien, cuando nace el nuevo bebito, cuando nace y crece, y se hace adolescente, joven, madurito, anciano… La idea de continuidad se pierde, tal y como la hemos planteado, ya que la nueva encarnación pierde el recuerdo de la anterior. Y a falta de ese recuerdo no es fácil definir el elemento de continuidad entre ambas encarnaciones.

Se puede postular la probabilidad de que dicho recuerdo emerja en algún momento de la biografía, lo cual raramente sucede. Y en cualquier caso la emergencia de un supuesto recuerdo de vida anterior no prueba nada, podría ser erróneo…

O quizá estos recuerdos emerjan en algún estado posmortem…

Se puede postular una relación causa-efecto  entre decisiones-acciones de una vida y experiencias de la segunda, tal y como plantea Max Heindel. Podemos postular la existencia de unos “Hermanos Mayores” que, desde arriba, supervisan este proceso y con sus peculiares recursos perceptivos dan Fe de que tal o cual encarnación es continuación de la precedente. O Hermanos no tan Mayores, cualquier vidente capacitado para investigar estos mundos posmortem.

Pero en nuestro estado actual no nos resulta posible posible abordar estas hipótesis desde un punto de vista mínimamente científico y coherente. No es algo que podamos “ver” directamente, únicamente meterlo en el departamento de “hipótesis no demostradas”, o de “informaciónes llegadas de segunda mano.

En cualquier caso, nos veríamos obligados a considerar que, al igual que Hoy no recordamos nada de nuestra encarnación anterior, lo mismo ocurrirá la próxima, en la que no recordaremos la actual. De modo que, a efectos prácticos, lo mismo casi nos da decir que somos nosotros mismos los que nos reencarnamos, o decir que morimos realmente y que es otro quien renace de nuevo recibiendo nuestro bagaje de experiencias vitales. La pretendida Inmortalidad del alma a través de la reencarnación se nos presenta un tanto descafeinada. Es como si recibo un golpe en la cabeza y pierdo totalmente la memoria. Olvido totalmente lo que soy, mi familia, amigos, experiencias…¿ Sería correcto afirmar que soy el mismo?
Pero veamos cual es la perspectiva del camino de liberación con relación al concepto de Inmortalidad:

En primer lugar tenemos un elemento X, siendo X mortal.

Y un elemento Y, que ya es inmortal. (O quizá debamos hablar de un concepto sobre un elemento Y que incluye la propiedad inmortal.)

Parece, parece digo, que la Liberación se refiere a un proceso por el cual Y se une a X  formando un nuevo elemento XY, de forma que el nuevo elemento XY adquiere la propiedad inmortal. Es en este sentido que el “hombre”, “X”, mortal se une a Brahama, se une a “Y”, inmortal, alcanzando así la Inmortalidad. O también que el alma mortal se une al Atman o alma Inmortal.

Pero el proceso de liberación, como todo proceso, supone cambios en el elemento en cuestión “X”. Y todo cambio lleva implícita la idea de muerte. Digamos que algunos aspectos de X cambian con el proceso, mientras que otros permanecen. Pero ¿ podemos decir que X es la misma X antes y después del cambio? ¿O quizá X muere para dejar paso al nuevo elemento XY? X, a su vez, ¿no debería contener su propio aspecto inmortal e inmutable que se vuelve más relevante a consecuencia de su Unión con Y?

En fin, nos faltan elementos conceptuales para formular adecuadamente estos procesos, de momento lo dejamos así, que se vaya asentando la reflexión.

En la vida corriente estos conceptos acerca del Yo, el Cambio, la Permanencia, el Nacimiento, la Muerte, la Union, la Desunión, lo Uno, lo Múltiple… cumplen adecuadamente su función. Pero para el tema que nos ocupa resultan un tanto rudimentarios. Queda por ver si es factible una reformulación del sistema logico-lingüístico-conceptual, un cambio de paradigma, digamos, para adaptarlo al modelo atmánico.




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Upanishad III (Misterios de la vida y la Muerte)

Vamos allá con el segundo Upanishad.

Katha upanishad

Nakiketas era el hijo de un brahaman quien, deseoso de obtener beneficios espirituales ofrece sacrificio a Brahma.

Entre los presentes a sacrificar se encuentra su propio hijo Nakiketas.

Esto da que pensar a Nakiketas: primero lo absurdo de los sacrificios como medio de ganar los favores de Brahama.

”Malditos seguramente son los mundos a donde va un hombre que ofrece en sacrificio vacas que han bebido agua, comido heno, dado su leche y son estériles.”



Segundo: lo absurdo de la vida humana: vivir para ver dos telediarios y morir. Así una generación tras otra.

“Voy a la muerte como cabeza de muchos que todavía tienen que morir y con muchos que ahora están muriendo. ¿Cuál será la obra de Yama (el soberano de los fallecidos) que hoy tiene que hacer conmigo?

”Miro al pasado y observo lo que ocurrió a los que vinieron, miro al futuro y observo lo que ocurrirá a los que tienen que venir. El hombre mortal madura como el maíz y, como el maíz, brota de nuevo.” 

(Por cierto, ¿El maiz no es originario de América?)



La Vida-Maya es, ante todo, una escuela. Nuestras experiencias vitales van modelando nuestra conciencia, nuestras inquietudes, nuestros anhelos.

La perspectiva de una Vida que no tiene otro desenlace que la Muerte nos da que pensar, acerca del “¿para qué vivimos?” Y, “¿que pasa después de la muerte?”

 La cercanía de la muerte, propia o de seres queridos, nos pone en contacto con el misterium tremendum de la humana existencia, estimulando nuestro instinto de búsqueda del oculto significado de la vida.

Nakiketas se dirige a Yama, la muerte personificada, a fin de investigar el asunto.

Yama le concede tres deseos.

El primero, muy humano, la prolongación de la vida. O la postergación de la muerte. Su padre yano le sacrificará.

El segundo, muy humano también, la Inmortalidad. Un deseo muy recurrente entre el homosapiens que busca la seguridad de prolongar la existencia más allá de la muerte.

 “En el mundo celestial no hay miedo alguno, pues tú no moras allí, oh Muerte. En ese reino nadie tiene que llegar a la vejez. Allí no hay hambre, ni sed, ni dolor. Todo es gozo en ese mundo.

”Tú conoces, oh Muerte, el sacrificio del fuego que nos conduce al cielo; revélamelo, pues mi corazón rebosa de fe. Aquellos que viven en el reino celestial alcanzan la inmortalidad; éste es, pues, mi segundo deseo.”

Qué pueda ser ese “sacrificio del fuego” se me escapa, pero se asemeja a una tecnología, un know how, una receta.

El deseo le es concedido. Nakiketas aprende a conocer “los mundos infinitos, escondidos en el corazón del hombre”

[…]

“Escoge ahora, pues, tu tercer deseo.”

Nakiketa dijo: “Hay una duda que surge en mí cuando muere un hombre. Algunos afirman que su alma también muere y otros dicen lo contrario. Esto me gustaría conocer; si tú me lo muestras, éste es mi tercer deseo”.

No parece que tenga mucho sentido este tercer deseo, después de concedido el segundo. Quizá haya que entender que se refiere al posmortem de las personas que no alcanzan la inmortalidad en vida. El texto es ambiguo; a veces parece que el tercer deseo se refiere a una simple explicación verbal de lo que ocurre al morir, otras veces parece que vuelve al segundo deseo, de alcanzar la inmortalidad.

La Muerte respondió: “En este punto incluso los dioses han dudado. No es un tema fácil de comprender. Te ruego que escojas otro deseo, oh Nakiketa, no me obligues a responderte”.

”Pide cualquier deseo, por difícil que sea de obtener entre los mortales, pídelo según tu deseo: bellas doncellas con carros e instrumentos musicales… Tales deseos ciertamente no son alcanzados por los hombres, solamente por aquellos quienes yo permito obtenerlos. Pide lo que te plazca, pero no preguntes acerca de la muerte.”

La respuesta de  la muerte es significativa: el estado posmortem dista mucho de ser evidente, entendible o explicable. ¿ qué es lo que es eterno e inmutable?

Finalmente la Muerte sigue con sus explicaciones relativas a como alcanzar la inmortalidad, la liberación, la Unión con Brahama. Quien no la alcance en ésta vida “tendrá que tomar otro cuerpo en los mundos de la creación”

lo que sucede al Ser después de la muerte:

”Unos entran en el vientre de una mujer para tomar un cuerpo como seres orgánicos y otros entran en la materia inorgánica según  sus obras pasadas y su conocimiento.


”Aquél, la Persona Suprema, que permanece despierta en nosotros mientras dormimos, dando forma a nuestras visiones, aquél en verdad es lo Radiante, aquél es Brahma; a él solo se le llama el Inmortal”

O sea, que algo hay inmortal, aunque quizá no sea lo que comúnmente entendemos por “yo”, o por “mío”. Nuestro cuerpo, evidentemente, no sobrevive. Nuestro cerebro tampoco. ¿Nuestros recuerdos? Hummm, Suponiendo que sobreviva algo, el cambio resultante de la perdida de nuestro querido cuerpo físico y nuestro querido cerebro habría de ser tan brutal que difícilmente podríamos seguir aseverando que somos el mismo (o “lo” mismo). Claro que algo similar ocurre con los cambios que experimentamos a lo largo de nuestras vidas. ¿Somos el mismo “Yo” con 5, con 20 o con 50 años? ¿Qué es lo que marca la continuidad? ¿La memoria? ¿Los recuerdos que van hilvanados en un hilo biografico comun? Pero, incluso, la mayor parte de los recuerdos se pierden. No me atrevería a poner cifras… ¿un 90%?  ¿Seríamos capaces de recomponer  un 10% de nuestra biografía? Sin embargo sabemos que cada minuto de experiencia vital impacta en nuestra conciencia, se almacena en el “inconsciente” y nos influye en lo que actualmente somos. Por no hablar de las memorias inventadas o tergiversadas por nosotros mismos.

Se dice que mediante técnicas hipnóticas es posible sacar a la luz cualquier experiencia oculta en el inconsciente. Incluso experiencias de vidas pasadas. ¡Pero tambien es posible insertar recuerdos falsos! ¡Tambien es posible modificar la memoria biográfica de un persona haciéndole creer que ha vivido experiencias que nunca tuvieron lugar, o hacerle creer que es alguien diferente de quien en realidad es!

Así pues, la aludida “reencarnación” es un concepto a coger con pinzas, como ya comentamos en los capítulos de Max Heindel. No me extraña que la pobre Muerte se resistiese al tercer deseo de Nakiketas🙂 …

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Oops!

Le di a publicar sin querer, se quedó medio Katha pendiente. ¡Qué peligroso es esto!😀😀

Bueno, ya continuará…

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  Upanishad II (Energía atmánica)

El que busca encuentra ,😁😀

Y tras revolver entre mis libros la encontré: La versión de la Upanishad que, en su día, me inspiró. 

Se trata de una edición mexicana, traducida y compilada por Pedro Guirao.

La verdad es que no se parece mucho a otras versiones que he mirado. Viene un tanto resumida, y cambiado el orden de las historias. Quizá sea de agradecer, no sé.

Creo que me toca pasar al comentario y crítica.

Brihadaranyaka Upanishad 

“En verdad, la esposa no es cara al esposo por el amor que ella hace sentir sino por el amor al Atman que en ella reside”

La otra versión dice:

Ciertamente una esposa no es amada por su marido, sólo cuando se ama al Ser la esposa es verdaderamente amada.”


A
continuación se repite la misma estructura para el esposo, los hijos, las riquezas.... 

En estos textos vemos que el concepto de Atman no se refiere a un punto que, literalmente, se encuentre en el interior, ni que debamos cerrar los ojos y taparnos los oídos para sintonizarlo. Se deriva más bien que cada objeto de percepción tiene su Atman asociado. Lo importante, pues, sería “ver” este Atman en cada evento perceptivo. Tiene su importancia el detalle, ya que no nos invita a retraernos del mundo fenoménico, sino, más bien a, a una transmutación del evento perceptivo, o de su centro de gravedad, como si un nuevo Sol, con una nueva luz iluminase el universo fenoménico. Pero sin dejar de entender que una rosa es una rosa, una estrella una estrella, un paseo un paseo, una ecuación diferencial una ecuación diferencial…

De la misma forma que hablamos de una transmutación de los eventos perceptivos, podriamos hablar de una transmutación del deseo, de las fuerzas astrales. El amor al evento fenoménico se transmuta en amor al Atman que reside en el corazón de cada evento.

en verdad lo que importa es ver el Atman, oir el Atman, meditar acerca del Atman…es lo que nos hace conocer todas las cosas

También podriamos decir: permanecer en el Atman, mientras se ve y se oye… o elevar la visión, el oído, etc. al nivel vibratorio atmanico. 

“Brahma abandona a Aquel que se figura que el Atman esta en algun lugar distinto del mismo Atman
después de la muerte no hay conciencia individual: he aquí la verdad.

Entonces replicó maitreyi:

– lo que dices me desconsuela ¿es que no tenemos conciencia después de morir?

Respondió Yagnavalka:

– En verdad no digo nada que pueda desalentarse ni desc0ncertarte. El Atman no se pierde ni se destruye pues es imperecedero.

Hay otra traducción que obvia esta importante cuestión del destino posmortem. Reza así:

“este gran Ser, infinito, ilimitado, no consiste en nada más que puro conocimiento; surge de estos elementos y se funde de nuevo con ellos. Cuando él desaparece, desaparece con él todo el conocimiento; así lo digo, oh Maitreyi.”

 Entonces Maitreyi exclamó “Señor, estoy confundida por lo que acabas de decir. ¿Por qué dices que cuando el Ser se va, ya no hay más conocimiento?” Pero Yagñavalkya replicó: “Oh Maitreyi, no digo nada que pueda confundir. En verdad, oh amada, el Ser es imperecedero, pues su naturaleza es indescriptible.”

Parecieran dos párrafos diferentes, pero son traducciones del mismo. Quizá al segundo traductor no le entusiasmaba la idea de la pérdida de conciencia individual tras la muerte😀😀

 Donde el primero ve “el hombre muere” el segundo dice que “el Ser se va“. Donde el primero ve “conciencia individual” el segundo ve “conocimiento“.

Curioso.

  Y aunque te digan que no ve, ten por seguro que ve, aún no viendo, pues el vidente y la visión no puede separarse en él. Pero por otro lado, cuando todo se convierte en Atman no existe ningún segundo ser distinto de el y que por el pueda ser visto.

De la misma manera, el pensador y el pensamiento no se separan en él, pero por otra parte, cuando todo se convierte en Atman no existe ninguna cosa distinta del Atman y que por el Atman pueda ser vista o pensada.

  Cuando hay dos seres diferentes el uno puede ver al otro, el uno puede sentir al otro, el uno puede pensar al otro, el uno puede conocer al otro..

  Pero cuando el hombre se ha convertido todo entero en Atman  ¿como podrá ver y que podrá ver? ¿Como sentirá y que sentirá y que podrá sentir? ¿Como pensara y que podrá pensar??


Atman se manifiesta como una chispa de la conciencia universal, conciencia del Uno. Por tanto, en la conciencia humana, su centro de gravedad no se inclina ni hacia el sujeto ni hacia el objeto, sino que los armoniza o integra.

***

– Quieres explicarme la naturaleza del Atman manifestado y sin velo?

Y contestó Yagnavalka:

– El Atman manifestado y sin velo es tu Atman, que es interior a todo. Es aquello que en ti se liberta  del hombre, de la vejez y la muerte.

Tu Atman es interior a todo. Jamás podrás ver a Aquel que ve mediante tu vista, ni oir a Aquel que oye mediante tu oído, ni pensar a Aquel que piensa con tu pensamiento, ni conocer a Aquel que conoce mediante tu inteligencia. Ese ser oculto es tu Atman, el cual es interior a todo. Fuera de el solo hay sufrimiento y engaño.

Nadie le puede ver, pero el ve. Nadie le puede oír pero el oye. Nadie le puede pensar pero el piensa. Nadie le puede conocer pero el conoce. Solamente el ve, oye piensa y conoce. Ese es tu Atman, el oyente interior Inmortal. Fuera de él solo hay sufrimiento y engaño.

Estos últimos párrafos, sin embargo, apuntan hacia una identificación de Atman con el sujeto: Aquel que ve, que oye, que piensa, etc. “Nadie le puede ver, pero el ve.” O sea, es sujeto, pero no objeto. Se contradice, parece, con lo expuesto párrafos más arriba: “el vidente y la visión no pueden separarse en él”. O también: el pensador y el pensamiento no se separan en él”

¿Con qué meditación nos quedamos? ¿Meditamos sobre el sujeto interior? ¿o sobre la fusión sujeto-objeto? ¿o quizá la primera nos lleva a la segunda?

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Solo se le puede designar por la negación NO,  puesto que carece de toda determinación. 

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El conocimiento de este Atman libra a los sabios del anhelo de sobrevivir en los hijos, de la ambición por las riquezas y del deseo por cualquier felicidad futura. Lo abandonan todo para convertirse en errantes pordioseros. Pues desear hijos, riquezas y prosperidad constituye deseo.

Bien, aquí comenzamos con la cuestión del deseo. Pero, ¿no se desea también el conocimiento del Atman? Pues algún impulso nos impulsa a buscar el Atman, a leer los Upanishad, a escuchar a los Rishis… Si tal impulso no es deseo… se  le parece mucho. Entonces tendríamos impulsos puros e impuros, y estos últimos serían los llamados deseos. Claro que también podriamos hablar de deseos puros e impuros. Deseo puro seria el que manifiesta a Atman. Impuros todos los demás, en sus diversas variantes.

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– Dime Yagnavalkya, cuando el hombre muere […] ¿adonde va a parar?

– Dame la mano, amigo, que este conocimiento se ha hecho tan solo para nosotros dos. Nada de lo que diga debes comunicar a nadie.

Aquí vuelve el tema del posmortem. Resulta significativo el comentario de mantenerlo en secreto. En otro Upanishad hay un planteamiento parecido. Difícil de explicar, difícil de comprender…

[…]

“Por medio de actos puros el hombre se hace puro, por medio de actos impuros se hace impuro.

Tal cual obra tal cual se conduce, tal cual se transforma. Obrando bien se hace bueno. Obrando mal se hace malo.  Se hace puro mediante actos puros e impuro mediante impuros. Dícese también que la esencia del hombre está constituida por el deseo. Tal es su deseo tal es su voluntad; tal es su voluntad tal es el acto que realiza.. y tal es el acto que realiza, tales son los frutos que recoge luego.”

Bien, confirma un poco lo que comentaba antes. Dice que hay actos puros e impuros. Pero también que el acto depende de la voluntad, y ésta a su vez del deseo. Ergo, por lo tanto, hay deseos que desencadenan actos puros y deseos que desencadenan actos impuros. De ahí a decir que hay deseos puros e impuros no queda mucho. Pero, ¿cual es el papel de la voluntad?

He aquí la verdad secreta: el acto conduce al hombre a su propio fin, y cuando ha obtenido el fruto de cada uno de los deseos que ha experimentado en la tierra abandona los mundos que ha merecido según sus actos para volver nuevamente este. Tal es el destino de los hombres que experimentan deseos todavía. En cuanto a los que se han liberado del yugo del deseo, aquéllos cuyo único deseo es el Atman, se libran de este suplicio de las múltiples encarnaciones, pues los soplos vitales no les empujan después de la muerte. Cuando todos los deseos del Corazón están destruidos, entonces el mortal se hace inmortal.

Aquí le pillamos infraganti con la contradicción. “…los que se han liberado del yugo del deseo, aquéllos cuyo único deseo es el Atman…” o sea, que sí que hay un tipo de deseo que nos acerca a Atman.

Entonces, el deseo condiciona el acto. Y el acto condiciona la realización del ser humano. Condiciona los frutos futuros a recoger. El ser humano se hace a sí mismo a través de los actos. (De ahí la ética, o las éticas, sobre lo que deba hacerse o lo que no.)

Cuando ha obtenido el fruto de cada uno de los deseos que ha experimentado en la tierra abandona los mundos que ha merecido según sus actos para volver nuevamente este.
Un párrafo que quedaría un tanto nebuloso si no tuviésemos a mano la concepción heindelana del estado posmortem: tras la muerte nos allegamos a “otros mundos” en función de la calidad de nuestros deseos y después volvemos a renacer. Cuando todos los deseos desaparecen (al menos todos menos el deseo de Atman) el ciclo de reencarnaciones termina. Se vuelve inmortal, o al menos pasa a otro estatus vital. 

  Este último aspecto (el de la liberación de la rueda de reencarnaciones) no aparece en Max Heindel. Al menos no recuerdo que quedase muy explícito.

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En el principio estaba el Yo sólo en forma de una personificación (purusha). Mirando a su alrededor nada vio, sino a sí mismo. El dijo primero: Esto es Yo, por eso el fue Yo de nombre.

El temía, y esto es, alguno que está solo teme. Y pensó: como no hay nada más que yo, ¿porque debo tener? Entonces su miedo pasaba. Porque iba a tener miedo? Verdaderamente el miedo se levanta cuando hay más de Uno.

Desea a otro ser. Era grande como un hombre y una mujer juntos. Hizo partir su Yo en dos y entonces se levantó, marido y mujer.

Esta alegoría de la creación me sugiere el asunto de la matemática gnóstica. Pongamoslo así :

“En el principio estaba el Uno sólo. Mirando a su alrededor nada vio sino a sí mismo. Y dijo ” esto es yo”. O también : “yo soy el que soy”😉

Después dijo “no es bueno que el Yo-Uno este sólo”. Y entonces partió su Yo en dos. Hombre y Mujer, Masculino y Femenino, padre y madre, espíritu y materia.

Este Yo es el camino de todas las cosas y mediante él uno lo conoce todo. Y como por las pisadas se puede encontrar lo perdido así el que conoce encuentra gloria y premio. Está cercano a nosotros, este Yo nos es más querido que un hijo, más preciado que las riquezas, más caro que cualquier cosa. […] El que adora al Yo sólo y amado nunca perderá el significado de su querer.

En el principio todo era Brahama, y aquel Brahma se conocía a sí mismo diciendo: “Yo soy Brahama”….. quien comprende que él es Brahama recibe todo y ni el Deva puede impedirlo, pues El es su Yo en ellos”

Antes de terminar con este Upanishad un texto que llamó la atención:

“El que comprende que El es Brahma recibe todo y ni el Deva puede impedirlo pues El es su Yo en ellos.
Ahora, si un hombre adora a otra deidad pensando que la deidad es una y El otra no sabe. Es como bestia para los Devas. Pues como muchos animales alimentan a un hombre , así alimenta cada hombre a los Devas. Si un solo animal es sacado no es agradable; cuanto más si son muchos sacados. Por eso no es agradable a los Devas que los hombres debieran saber esto.

Bueno, este ya es otro tema, y quizá no sea carne de intuición evidente. De hecho si no hubiésemos leído a Salvador Freixedo o a David Icke sería difícil de darle un significado. Los Devas, Dioses que se alimentan de hombres, así como los hombres se alimentan de bestias.

Curioso!

Los dioses como entidades psíquicas que se alimentan de cierto tipo de energía psíquica humana. ¿que tipo de energía? Pues aquella que se genera en el proceso de adoración de un ente-objeto. Cuando  situamos la divinidad fuera del Yo-soy. Unos Dioses conscientes de si mismos, conscientes, es de suponer, de la amenaza que supone que los terrícolas aprendan a pronunciar el correcto nombre de Brahama. Y es de suponer, igualmente, que sean capaces de desarrollar estrategias conducentes a evitarlo.

 Quizá sean generadores, o vivificadores de formas de conciencia humana, al servicio de Maya.

La otra traducción es similar salvo el final que pone:

“Por consiguiente, a los Devas les disgusta que los hombres cometan estas acciones.

Y en la primera:

“Por eso no es agradable a los Devas que los hombres debieran saber esto.”

Lo cual le cambia el sentido.
Literatura:
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Upanishad

Pero la lectura que más me ayudó a afinar mi orientación interior en aquella época fue la de los Upanishad.
  Solicité un pedido de varios libros a la editorial argentina, creo recordar “la voz del silencio” y “ocultismo práctico” de Blavatski. Los “principios ocultos de la salud y curación” de Heindel, y alguno de Leadbeater sobre budismo.

.
  No guardo muy buen recuerdo de ninguno de ellos. Casi como que
generaban cierta confusión, como que me mantenían encerrado en una nube de conceptos o afirmaciones de dudosa contrastación, contradictorias entre sí muchas de las veces.
  En cierto modo veía desbordada mi capacidad crítica, dando por válidas algunas afirmaciones de un autor, para más tarde dar igualmente por válidas las afirmaciones de otro. Y con el consiguiente colapso neuronal. 

  Por alguna razón había dejado de escribir. Quizá llegué a considerarlo un tanto presuntuoso, pero era la terapia que mejor me ayudaba a poner las ideas en orden.

La versión de los Upanishad, sin embargo, activó algo en mi interior… o en ese interior que no es ni interior ni exterior😉 .

 Buena parte del texto era bastante impenetrable pero se me quedaron grabados unos versos que decían: algo así cómo:

“¿Como podrás ver a Aquel que ve con tu visión?”

“¿Como podrás oir a Aquél que oye con tu oído?”

“¿Cómo podrás pensar en aquel que piensa con tu pensamiento?”

Digo que “decían algo así” porque no se cual es el texto original que leí. Me pregunto si no me habré reinventado, o readaptado el verso. Recientemente me he descargado otra versión de los Upanishads y no he visto la estrofa tal cual, sólo una parecida.

“Aquél que ve” o “aquel que oye” o que piensa… así lo entendía yo… era “mi” Atman. Aquél o Aquello que permanece fijo en el constante cambio vital.

 Aquello que ve, que oye, que piensa… es de una naturaleza esencialmente diferente a la de aquello que es visto, oído, pensado… captar su verdadera esencia, en estado de serena atención, sería la verdadera meditación, la verdadera oración. 

  Se iban encadenando conceptos: 1) el que piensa-conoce;  2) lo pensado conocido 3) el medio (la visión, el oído, el pensamiento) 4) la unidad de todo ello…

Pero no era una simple cuestión filosófica. Un rayo de luz atmánica iluminaba todo mi ser, apuntando hacia la armonía cabeza-corazon, y  disipando miedos o dudas. No sé porqué lo relacionaba con la luz solar; con el reflejo de la luz solar que podía contemplar desde mi ventana… ni tampoco me cuadraba, pues entendía que la radiación solar, ingrediente material, nada tenía que ver con el mundo atmanico.

La propia palabra “Atman” me encantaba, me removía cosas internamente, me sonaba familiar, como si siempre hubiese convivido con ella.

Me reconocía a mí mismo y a la energía interna que debía sintonizar. 

“Este Ser, más pequeño que lo pequeño, más pequeño que un grano mostaza y al mismo tiempo más grande que todos los mundos”. 

Su afinidad con el Evangelio Gnóstico se hacía patente, incluida la propia mención al grano de mostaza.

No quiero decir que estas corrientes atmánicas se instalaron en mi sistema de una vez para siempre. Simplemente, que venían y se iban, podían activarse pensando en Atman, en algunos versos del Upanishad y, en ocasiones, como decía, se activaba con el reflejo de la luz solar… pero siempre con los pies en la tierra y en armonía con el quehacer cotidiano. Una cuestión de grado, como siempre.

Al contrario que los otros textos, las upanishads trabajaban sobre el centro de la conciencia, apelando no a la “autoridad” del gurú sino a conceptos y energías palpables en nuestro interior. Bueno, al menos los párrafos que más me impresionaban.

Algunas versiones que he descargado por ahí…

“Él es mi Ser dentro de mi corazón; más pequeño que un grano de arroz, más pequeño que un grano de cebada, más pequeño que un grano de mostaza, más pequeño que un grano de mijo; Él es mi Ser dentro de mi corazón, más grande que la Tierra, más grande que la Región Media, más grande que el Plano Celestial, más grande que todos los mundos”.

~Chândogya Upanishad

 ¿Qué Ser, oh Vagñavalkya, está dentro de todo?” Yagñavalkya replicó: “Tú no pudiste ver al verdadero ser que ve con la vista, tú no pudiste oír al (verdadero) ser que oye con el oído, ni pudiste percibir al verdadero ser que percibe todas las sensaciones, ni conocer al conocedor del Conocimiento. Este es tu Ser, que está dentro de todo. Todo lo demás es ilusión”. Después de esto Ushasta Kakrayana dejó de preguntar. 

Brihadaranyaka Upanishad 

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OM

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En la misma línea me encontré, me reencontré más bien, con Siddartha, de Hermann Hesse.

Me recuerdo tumbado bajo un árbol, en la montaña, leyendo que

“EI mundo, amigo Govinda, no es imperfecto, ni se encuentra en un camino lento hacia la perfección. No; él es perfecto en cualquier momento. Todo pecado ya lleva en sí el perdón, todos los lactantes, la muerte; todos los moribundos, la vida eterna.”

La semejanza con el planteamiento Leibnitziano es evidente. Y el efecto quietista que producía en mí también.

¿para qué seguir leyendo? ¿para qué levantarme? ¿para que bajar a la civi y seguir con los estudios, la carrera,la profesión…?

¡ si todo está ya hecho!

¡y perfectamente hecho!

La línea argumental se basa en la naturaleza ilusoria del tiempo. La naturaleza ilusoria que separa, por tanto, la perfección de la imperfección, a través del supuesto camino que conduce de la una a la otra.

Al igual que Leibnitz plantea también un amor a Dios basado en la aceptación amorosa de todo cuanto existe:

“Por ello, lo que existe me parece bueno; creo que todo debe ser así, tanto la muerte como la vida, el pecado o la santidad, la inteligencia o la necedad; todo necesita únicamente mi afirmación, mi buena voluntad, mi conformidad de amante: entonces es bueno para mí, y nunca podrá perjudicarme”

Pero se intuía algo de engañoso, de peligro, en todo ello. Una percepción racional tan quietista se percibía sospechosa. Así como el “amor al mal”, a lo malo que antes o después se convertirá en bien… una percepción racional que puede ser “racionalmente” correcta, pero que quizá no era el camino a seguir. Faltaba, como decía antes, sincronizar el corazón con el corazón divino. Sintonizar con la corriente astral adecuada. El pensamiento de que “Todo es uno” puede ser correcto a nivel intelectual; pero quizá no corresponda a cualquier etapa de evolución. O quizá deba reservarse a determinados momentos de plácida meditación. Pero en el día a día habría que cambiar el chip, sintonizar con la corriente astral correspondiente y deslizarse en la cotidiana vida.
Es más, quizá el citado mantram “todo es uno” sólo sea cierto en función de quién lo diga, o en qué momento se diga. Al igual que con el citado: “El mundo es perfecto” .
El mundo es uno mismo. Según quién y cuando lo diga será cierto o falso. Cabeza y corazón han de trabajar sincronizadamente, de otro modo nos desviamos…

Un ser liberado, o perfecto, seguirá diciendo que todo es perfecto, y que nosotros, pobres pecadores, algún día seremos budas, y llegará a vernos como si en realidad lo fuésemos ya. Pero si somos nosotros mismos quienes nos decimos que “todo es perfecto” o que “yo soy perfecto”, entonces nos estamos engañando.

Jamas un hombre o un hecho es del todo sansara o del todo nirvana nunca un ser es completamente santo o pecador. Nos parece que es así porque nos hacemos la ilusión de que el tiempo es algo real. Y el tiempo no es real, Govinda, lo he experimentado muchísimas veces. Y si el tiempo no es real, también el lapso que parece existir entre el mundo y la eternidad, entre el sufrimiento y la bienaventuranza, entre lo malo y lo bueno, es una ilusión».

El pecador, que lo somos tú y yo, es pecador, pero algún día volverá a ser Brahma, llegará a nirvana será buda…, y ahora fíjate bien: ese «algún» es una ilusión. ¡Es sólo metáfora! El pecador no está en camino hacia el budismo, no se encuentra en un desarrollo, aunque no nos lo podemos imaginar de otra forma. No; en el pecador, ahora y hoy, ya está presente el buda futuro, todo su futuro, en él, en ti, en todo se debe respetar el posible buda escondido. «EI mundo, amigo Govinda, no es imperfecto, ni se encuentra en un camino lento hacia la perfección. No; él es perfecto en cualquier momento. Todo pecado ya lleva en sí el perdón, todos los lactantes, la muerte; todos los moribundos, la vida eterna. Ningún ser humano es capaz de ver en el otro en qué situación se halla dentro de su camino: en el ladrón y en el jugador espera el buda, en el brahmán espera el ladrón». «En la profunda meditación existe la posibilidad de anular el tiempo, de ver toda la vida pasada, presente y futura a la vez, y entonces todo es bueno, perfecto: es brahma. Por ello, lo que existe me parece bueno; creo que todo debe ser así, tanto la muerte como la vida, el pecado o la santidad, la inteligencia o la necedad; .

Hay una contradicción a otro nivel. Dice Siddartha que el mundo es perfecto porque lo imperfecto deviene perfecto, a través del tiempo, ilusorio y tal. Pero aquí se mezclan dos nociones bien diferentes de perfección: de un lado la perfección como un atributo de una parte del mundo: o sea, el mundo considerado como formado de cosas perfectas e imperfectas. Pero, por otro lado, se dice que en mundo es perfecto en sí mismo. Evidentemente no se puede otorgar el mismo atributo al “mundo” en su conjunto, que a una sola parte del mundo. La perfección correspondiente a “las cosas perfectas del mundo” no puede ser la misma que la correspondiente al conjunto de las cosas perfectas del mundo junto con las imperfectas.

El Mundo es… lo que ES.

Pero esencialmente es algo diferente de sus partes o componentes, incluidas las buenas y/o perfectas.

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El mejor de los mundos posibles

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Una de las lecturas que me influyó por aquellos días, al menos me dio que pensar,  fue el discurso de metafísica de Leibnitz. Bueno en realidad, solo las dos primeras páginas🙂 .

Entramos de nuevo a enfocar el “Misterio del Mal”.

La argumentación Leibnitziana pasa a ser como sigue.

1. Dios es perfecto

“La noción de Dios más admitida y más significativa que tenemos, está bastante bien expresada en estos términos: que Dios es un ser absolutamente perfecto”

2. Ergo, por lo tanto, su creación ha de ser perfecta.

“…poseyendo Dios la sabiduría suprema e infinita, obra de la manera más perfecta, no solamente en sentido metafísico sino también moralmente hablando”

3. O, dicho de otro modo, nuestro mundo actual es el mejor de los mundos posibles.

“… Y es obrar imperfectamente el obrar con menos perfección que se hubiera podido. Es encontrar defectos en la obra de un arquitecto mostrar que podía haberla hecho mejor”

Estas reflexiones, de que hay un Dios Perfecto,  que hace las cosas de la mejor manera posible me resultaban, en cierta medida consoladoras. Un Dios perfecto nos protege, nos coloca en un mundo que, a pesar de todo, es el mejor de los mundos posibles. No hay nada pues, que temer…

En esta línea se señala, o así lo percibía yo la idea de una predestinación, de que, “la suerte está echada”. Me he vuelto a releer el libro y, no es que lo diga muy claro, pero sí que apunta en esa dirección.

Además se deduce de la premisa inicial. Veamos:

Yo soy parte del “mejor de los mundos” del “Otro”. Los “Otros” son parte de mi mundo. Si mi mundo es el mejor de los posibles, entonces, los “otros”, no tienen libertad para tomar decisiones que puedan dañar la calidad de mi mundo.
Hay cierta lógica de fondo y es que mi evolución espiritual no puede, o no debería depender de decisiones aleatorias que pudieran tomar mis “próximos”.

Se asume, generalmente, en los diversos enfoques espirituales que la evolución espiritual depende de nuestras circunstancias, y de nuestras decisiones que pueden modificar las circunstancias. Pero, entonces, también entran en juego las decisiones de terceros. Las tradiciones religiosas señalan múltiples circunstancias “contaminantes”, de tipo alimenticio o sexual, pongamos por ejemplo. Pero la consumación de una comida impura o una relación sexual, por ejemplo, depende también de las decisiones de terceros.

Más generalmente se asume que unas buenas lecturas (de textos sagrados, por ejemplo) o unas buenas compañías (de nuestros gurus favoritos, por ejemplo) resultan fundamentales para nuestro avance espiritual. Pero aquí también, nuestro encuentro con la literatura sagrada, o con nuestros gurus favoritos, también depende de las decisiones de terceras personas. Pongamos por ejemplo que alguien nos habla bien, o mal, de un libro, o de un Gurú, con la consecuencia de que decidamos leerlo, o escucharlo, o al contrario. O un gobierno que decide prohibir, o permitir, una literatura, o una charla, o un culto.
O sea: que como consecuencia de una decisión aleatoria de un tercero no llegamos a conocer, a nuestro Gurú favorito, lo cual actúa en perjuicio de nuestra evolución particular, y en perjuicio de nuestro mejor mundo posible.
Entonces se deduce, así lo parece, que nuestras decisiones no pueden ser libres sino sometidas al orden general de creación del mundo.

Claro que puede objetarse que los designios divinos son impenetrables, y que podrían ser posibles muchas opciones de mundos, de mejores mundos posibles. Una decisión particular puede ser contrarrestada por una segunda decisión de otro particular de modo que la suma total de bondad del mundo se mantiene. Pero aún así, y suponiendo que fuese factible, la libertad decisoria se limita enormemente. Es más: una decisión libre de un particular implicaría limitar la libertad de los subsiguientes decisores que se verían obligados a subsanar los efectos de la anterior…
hummmm… demasiado complicado.

Pero, en fin, todo puede ser.

Al respecto Leibnitz afirma lo siguiente:

La noción de una sustancia individual encierra, de una vez para todas, todo cuanto puede jamás ocurrirle, y que, considerando esta noción, se puede ver en ella todo lo que verdaderamente se puede enunciar de ella misma, como podemos ver en la naturaleza del círculo todas las propiedades que de ella pueden deducirse. Pero parece que con esto se destruiría la distinción de las verdades contingentes y necesarias, que la libertad humana no tendrá ya lugar alguno y que una fatalidad absoluta imperará en todas nuestras acciones lo mismo que en el resto de todos los acontecimientos del mundo

No es que se afirme muy claramente, pero casi parece que sí, al menos se deja caer la idea de predestinación, de fatalidad.

Y a fin de cuentas eso es lo que importa: las ideas que se dejan caer. Y, bueno, eso es a lo que iba: la idea de que el universo es un Todo-Ya-Hecho, predestinado, predeterminado, desde el pasado al futuro, desde el futuro al pasado.
¿y qué pinto yo aquí si todo está ya hecho y Si mis pensamientos y decisiones ya vienen preprogramadas…?

Y es que la Idea filosófica tiene su incidencia en el plano práctico. La idea de vivir en un mundo perfecto, prediseñado puede volvernos mas apáticos, más indiferentes, menos entusiastas. Algo no encajaba en todo ello. Parecía necesario “olvidarlo”, y desenvolverse en la vida como si nuestras decisiones fuesen realmente libres.

Siguiendo a Leibnitz:

“En cuanto al porvenir no es necesario ser quietistas y esperar ridículamente de brazos cruzados lo que haga Dios, según aquel sofisma que los antiguos llaman la razón perezosa, sino que es preciso obrar según la voluntad presuntiva de Dios; en tanto que podamos juzgar de ella, tratando con todas nuestras fuerzas de contribuir al bien general y particularmente al ornato y perfección de lo que nos concierne, o de lo que nos es próximo y, por así decirlo, al alcance.”

“Según la voluntad presuntiva de Dios”, o más genéricamente, según nuestra concepción de lo bueno o de lo mejor. Aunque el problema era que considerando el universo como un Todo-Ya-Hecho, esta concepción quedaba un tanto desarmada.

Faltaba algo, y era el impulso astral, o emocional, procedente del Corazón. El impulso que nos muestre de modo no-racional la línea a seguir, o que nos conecte con las líneas astrales de fuerza con las cuales sintonizar nuestro corazón.

La actividad mental, pura y dura, deviene quietista. Pues la actividad racional tiene por objeto fabricar mapas y rutas, pero por sí misma carece del ímpetu requerido para la acción.

Los ingredientes necesarios y deseables se presentan como siguen:

– un cuerpo sano y ágil, dispuesto a la acción.
– un objetivo, o un juego de objetivos, y la consecuente estrategia racional encaminada a materializarlos, o a acercarlos, al menos.
-la motivación, el anhelo, las ganas de ponerse a trabajar en ello y disfrutar haciéndolo.

En mi caso fallaba la motivación, o al menos no casaba bien con los objetivos que me había propuesto, tales como superar el temario académico. Se me iba la vista hacia hacia el temario filosófico espiritual y hacia la montaña… y constantemente me preguntaba si estaba haciendo lo que debía de hacer o me tocaría cambiar de rumbo….

 

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Matemática Gnóstica

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La matemática, el número, la geometría… guardan su misterioso encanto. La mejor manera de perderlo… es a través del estudio académico🙂 .

Siempre lo había intuido, de un modo u otro, sin llegar a asirlo con claridad.

El cálculo diferencial e integral nos mete de lleno en el misterio de lo “infinitamente pequeño”. De aquí dedujo Leibnitz la inconsistencia de la noción de espacio. Todo aquello que tiene dimensión es susceptible de dividirse en partes más pequeñas. De modo que, si existiera algo indivisible, no podría tener dimensión, tendría que ser de otra naturaleza.
La noción de espacio va indisolublemente unida al órgano de la vista. Y, por alguna razón, es este órgano el que nos hace creer que existe un mundo, “ahí afuera”.
Cuando oímos un ruido o tocamos un cuerpo caliente, olemos algo… más o menos entendemos que el sonido está dentro de nuestra cabeza. Que hay “algo fuera” que provoca el ruido, o el olor. Y que la percepción sonora o táctil es esencialmente diferente de ese “algo” que la provoca. Pero con lo que vemos con nuestros ojos tendemos a pensar que, realmente, eso que vemos existe ahí afuera.

El espacio tridimensional, sobre el que se basa buena parte de la matemática moderna, (líneas, curvas, planos, geometría…) es, esencialmente, una construcción visual.
Ahora bien, la cuestión es ver si todo el universo matemático-conceptual, asociado al espacio tridimensional es previo, o independiente de su manifestación visual.
Y engarzamos aquí con el enfoque platónico de las Ideas como fuente primordial, a imagen de las cuales se forma el “mundo”.

Pero vamos a la matemática más básica:

El número.

Cuando durante mis primeras clases de filosofía escuchaba aquello de que los griegos decían que los números eran el origen, o arjé, de todas las cosas, me quedaba a cuadros, intentando comprender qué tenían en la cabeza, o como uno podía establecer esa relación causal. Me visualizaba unos dígitos numéricos flotando por el hiperespacio y, la verdad, no entendía el pensamiento, por muy mágico y primitivo que supuestamente pudiera ser, que les asignase la función de originar el mundo.
Pero una cosa es el dígito, el símbolo, y otra la Idea representada.

En el principio era el Uno”

¿o era el Dos?

Bueno, esto ya suena un poco mejor. El significado de Uno, la Idea de Unidad impregna toda la creación. Al igual que la Dualidad o la Trinidad.
Afinamientos filosóficos aparte, si “todo es Uno” o Advaita, o “todo es Doble” ya hemos abierto un puente desde el número hacia el arjé, o al menos hacia cuestiones trascendentes.

Unidad en la diversidad

El número es, en cierto modo, un puente entre la unidad y la diversidad…

Si, por ejemplo, en un paisaje distinguimos, diferentes elementos, el “Uno” ya se hace presente en cuanto que el paisaje es Uno. Si distinguimos dos o tres árboles, si distinguimos un Dos, o un Tres, el Uno ya se haya presente en el Dos y en el Tres.
Quiero decir que, cuando distingo un Dos, dos árboles, por ejemplo, es que esos dos elementos tienen algo en común, algo que los Une, algo que los hace Uno, por encima de los demás: La Idea de árbol, que quizá diría Platón. Un conjunto de Dos árboles, también podríamos decir, pero también algo más íntimo, más profundo, la Idea de “árbol”…

Fue desarrollado en algún diálogo platónico, “Parmenides” creo recordar, lo contrastaremos más adelante. El concepto de la igualdad y/o la semejanza.

Pero, claro que, si tenemos un conjunto de dos árboles ya tenemos un Tres: los dos árboles y el conjunto de dos árboles.

Tenemos también el paisaje que incluye a los árboles, con lo que tenemos el cuatro, y el resto del paisaje, excluidos los árboles, que nos lleva al cinco. E, igualmente, a otro nivel, podríamos discriminar entre el paisaje observado y el observador que observa.

A ver cómo podemos poner orden en todo esto.

El concepto de Unidad que “une” a todo lo existente parece más o menos claro, al menos a nivel teórico. Pero, ¿por donde aparece el Dos?

Sí, hemos visto el ejemplo de los “dos” árboles. Pero antes de aparecer los árboles ya teníamos un paisaje y un observador. No es que quede muy redondo.

Si distinguimos la Idea del Uno que interpenetra todo, podemos también poner sobre la mesa su opuesto, su negación: el no-uno. O sea, derivamos directamente en el Dos. Entendiendo el Dos como todo aquello que No-es-Uno, o sea: la infinita diversidad en su conjunto.
Quizá dirán los advaitas que la infinita diversidad es ilusoria, o maya. Pero, a fin de cuentas, una ilusión que está ahí. Tendríamos el segundo número, o segundo nombre.
Por cierto que, número y nombre tienen la misma raíz. Numerar también es nombrar.
Si tenemos un Único-Todo tenemos un Único concepto y un Único número-nombre para designarlo. A partir de aquí, la tarea consiste en ir elucidando ordenadamente el resto de los números-nombre-concepto.
Ya tenemos el concepto de lo uno y de lo múltiple. Pero como buenos opuestos no van aislados sino Unidos por una línea. Tendríamos el tercer concepto “conciliador”, digamos que “la unidad en la diversidad”, o “diversidad en la unidad”.

Pero vayamos a nuestra conciencia práctica. A ver si podemos convertir estos substantivos abstractos que parecen flotar en el hiperespacio de las Ideas, en verbos “hechos carne”.
“Vibrar en la Unidad”, podríamos decir, o: “Vivir la experiencia de la unidad”. Frente a su opuesto: “Vibrar en la diversidad”.
Y ambos opuestos se presentan relacionados por un continuum, una línea… que por supuesto va caracterizada matemática, o numéricamente. La trasmutación de un concepto en otro se realiza sobre la base de una magnitud, de un número. Como si dijésemos que tal estado de conciencia vibra al 80% en Unidad o en un 20% en no-unidad. Pues, siendo opuestas, el 100% de una correspondería al 0% de otra.

Naturalmente, estamos hablando de percepciones subjetivas y no podemos establecer, en principio, por ejemplo, una estimación de un 87,34% para el valor del verbo vibracional. Tampoco estoy muy seguro si sería adecuado asignar un 100% o un 0%, pues significaría romper con el opuesto. Como en la simbologia del Yin y del Yan, el principio del opuesto nunca se extingue del todo.

La unidad está en el Ser. Todo lo que ES, esta unido en el SER. Todos los elementos del paisaje participan del Ser, participan, por tanto, de la unidad.

Los árboles del paisaje participan del ser-árbol: participan a su vez de otra unidad a otro nivel.

La diversidad se refiere al no-ser. La montaña no-es árbol, el árbol no-es manzana. Participan de la desigualdad, de la desemejanza, de la desunión.
El manzano y el cerezo se asemejan, en cuanto que son árboles. Pero al mismo tiempo son diferentes. Participan de la igualdad pero también de la desigualdad. De la unidad y la diversidad.

Bueno, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia😉 . Pero este era el jeroglífico, la auténtica ecuación diferencial pendiente aún por resolver. La ecuación, cuerpo geométrico, que relacione todos los conceptos fundamentales.

 

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